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| Aquí tenéis reloj, allá tenemos tiempo. |
Entrevista realizada por: VÍCTOR-M. AMELA a: MOUSSA AG ASSARID
No sé mi edad: ¡
nací en el desierto del Sahara, sin papeles...! dice Moussa. Nací en un campamento nómada tuareg al norte de Mali.Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier- Francia.
- ¿
Quiénes son los tuareg?
- Tuareg significa abandonados, porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: señores del desierto, nos llaman. Nuestra etnia es la bereber. Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece ... yo lucho por preservar este pueblo.
- ¿
De verdad tan silencioso es el desierto?
- Si estás a solas en aquel silencio,
oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.
¿
Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!
- ¿
Sí? No parece muy estimulante. ..-Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes:
a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y
a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay
agua.
-
Saber eso es valioso, sin duda...- Allí todo es simple y profundo.
Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!
-
Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?- Allí,
cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso.
¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos!
¿
Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa? - Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena!
-
Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja.....- También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté..... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida:
vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.. ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...!
- ¿
Tanto como eso?
- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... .
- ¿
Qué pasó con su familia?- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa... Entendí: mi madre estaba ayudándome...
¿De dónde salió esa pasión por la escuela?
- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di.. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito.
Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo...
-
Y lo logró!!.
- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.
- ¡
Un tuareg en la universidad. ...!
- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.
-
Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.
- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...
-
Fascinante, desde luego...
- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...
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Qué paz...
-
Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.