Interesante metáfora para entender el logro de la libertad.
No es para todos. Hace poco leía: Un porcentaje muy pequeño de la humanidad desea ser libre. El resto se conforma con que alguien le diga que puede serlo.
"Reír nos hizo invencibles. No como los que siempre ganan, sino como aquellos que no se rinden”. Frida Kahlo
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Stella Maris Coniglio
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Etiquetas: expectativas ajenas, libertad, respeto
Esto no es broma . Vivimos hablando a una pared.
Mi abuela decía: a Dios rezando (rogando) y con el mazo dando. No basta rezar, también hay que hacer.Cada uno de nosotros puede modificar las cosas. Una de ellas es no permitirse construir grietas de ningún tipo y sentar a tu mesa al que piensa distinto o es de otra creencia religiosa, con respeto. Todo empieza desde el día que uno empieza a hacer.
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Stella Maris Coniglio
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De chica tuve de libro de cabecera: "La importancia de vivir" de Lin Yutang que me enseñó fundamentalmente a disfrutar de las pequeñas cosas. No sólo si tenés sed poder tomar algo que la calme, sino una flor, un perfume, un paisaje. O lo que me pasó en el mes de octubre. Les conté de mi afición a la jardinería durante la pandemia. Revisando el estado de mis plantas me encontré con esto en mi ventana:
La proximidad en estos casos es muy importante. Poder tener a la madre al alcance de la mano y establecer códigos de convivencia resultó ser un grato trabajo.
. Se dejó fotografiar, no salió volando. Pero a veces se iba. Como pueden apreciar, eso amarillito es su cría:Incubó los huevitos desde el 3 de octubre al 12 de octubre...Y crecieron. Casi no cabían las dos crías en el ancho de la maceta pero ahí quedaban y la madre venía a darles de comer con el señor palomo y a dormir con ellos.
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Stella Maris Coniglio
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Etiquetas: convivencia., nido, paloma, pichones, respeto
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Etiquetas: cariño, desapego., indiferencia, respeto
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Etiquetas: peatón, respeto, senda peatonal

Cuando yo era un niño, dice el Dr. Mario Rosen, en mi casa me enseñaron a honrar reglas sagradas:
Regla N° 1: las reglas no se discuten.
Regla N° 2: se debe respetar a papá y mamá
Regla N° 3: No sea insolente. .
Era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar desde el “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa”. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas. Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.
Desafiar “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” acerca al borde del universo familiar y permite conocer exactamente los límites si al ser descubierto o denunciado es castigado apropiadamente. Castigo no significa agresión, significa privarnos de algo por un tiempo para conocer los límites.
La travesura y el castigo pertenecen a un mismo sabio proceso: permiten mantener intacta la salud mental. Uno vive en un mundo predecible.
El castigo es una salida terapéutica y elegante para todos, pues aleja al rencor y trasquila a los privilegios. A tal travesura tal castigo. Nunca amenazar con algo que no se pueda cumplir.
Si hay justicia, porque “el que las hace las paga” y hay piedad, porque uno cumplida la condena estipulada es dispensado, la dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tendrá la convicción de que será atrapado tarde o temprano, así que hay que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.
La insolencia colectiva, que cuando se rompen las reglas, nadie se hace responsable haciendo lo que se necesita para poner las cosas en su lugar, tiene un solo antídoto: la responsabilidad individual. Ése es el desafío.
Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.
Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y ¡respete la regla!!
Si es un automovilista respete los semáforos, y respete los derechos del peatón.
Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.
¿A USTED QUÉ LE PARECE? ¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE?
Dr. Mario Rosen
Interesante reflexión y como decía Roberto Arlt: «El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo» y esa es la única prepotencia que vale la pena.
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Stella Maris Coniglio
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Etiquetas: castigo, contención, justicia, piedad, prepotencia de trabajo, protección, reglas, respeto, responsabilidad individual, Roberto Arlt, utopias argentinas
Rescato este texto que aunque tiene unos años, en este preciso momento vale la pena recordar: Cuando yo era un niño, dice el Dr. Mari...
"En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle." M. Gandhi
“.
Bernard Shaw : “Hay quienes observan la realidad tal cual es y se preguntan ¿por qué?; y hay quienes la observan como jamás ha sido y se preguntan ¿por qué no?”
"Sólo quienes sean capaces de sostener la utopía serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido". Ernesto Sábato
"No será el miedo a la locura lo que nos obligue a bajar la bandera de la imaginación" A. Breton"Hay que darle un significado a la desgracia. Si no lo entiendo, no puedo reaccionar y estoy sometido al malestar. Si mi mundo vuelve a ser coherente, si le doy un sentido, tengo una estrategia para volver a vivir." Boris Cyrulnik (psiquiatra)
"La única condición necesaria y suficiente para que el mal triunfe sobre el bien, es que el hombre de bien no haga nada"
“Había una vez un sabio que solía ir a la playa a escribir. Tenía la costumbre de caminar por la playa antes de comenzar su trabajo.
Un día, mientras caminaba junto al mar, observó una figura humana que se movía como un bailarín. Se sonrió al pensar en alguien bailando para saludar el día.
Apresuró el paso, se acercó y vio que se trataba de un joven y que el joven no bailaba sino que se agachaba para recoger algo y suavemente lanzarlo al mar.
A medida que se acercaba saludó:
- "Buen día, ¿Que está haciendo?" -
El joven hizo una pausa, se dio vuelta y respondió
- "Arrojo estrellas de mar al océano". -
- "Supongo que debería preguntar ¿Por qué arrojas estrellas de mar al océano?" -, dijo el sabio
El joven respondió:
- "Hay sol y la marea está bajando, si no las arrojo al mar morirán". -
- "Pero joven, replicó el sabio, no se da cuenta que hay cientos de kilómetros de playa y miles de estrellas de mar, ¿realmente piensa que su esfuerzo tiene sentido?" -
El joven escuchó respetuosamente, luego se agachó, recogió otra estrella de mar, la arrojó al agua y luego le dijo:
- "Para aquella tuvo sentido".
La respuesta sorprendió al hombre. Se sintió molesto, no supo que contestar y regreso a su cabaña a escribir.
Durante todo el día, mientras escribía, la imagen de aquel joven lo perseguía. Intentó ignorarlo pero no pudo.
Finalmente al caer la tarde se dio cuenta que a él el científico, a él el sabio se le había escapado la naturaleza esencial de la acción del joven.
Él había elegido no ser un mero observador en el Universo y dejar que pasara ante sus ojos.
Había decidido participar activamente y dejar su huella en él.
Se sintió avergonzado y esa noche se fue a dormir preocupado.
A la mañana siguiente se levantó sabiendo que debía hacer algo. Se vistió, fue a la playa, encontró al joven y pasó el resto de la mañana arrojando estrellas de mar al océano.
La acción del joven refleja algo especial en cada uno de nosotros y si como ese joven descubrimos ese don lograremos definir nuestro destino."
Comencemos a devolver al mar una estrella