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12 mar 2013

La destrucción que produce un mal poder

Me preguntaba las razones  por las que en vez de tomar el Gobierno medidas de castigo y ofensiva, no trabajaba con el estímulo y las acciones positivas, de trabajo conjunto, de interdependencia. Posiblemente ésta no sea una respuesta, pero cuando uno utiliza el mal poder para crear dependencia, no puede construir sino disminuir y eliminar las fuentes de satisfacción. Y ahí está lo destructivo de este Gobierno. Al querer abarcar el poder, destruye, acapara y desestimula. Castigan y amenazan para que dependan de ellos.

Una forma frecuente de utilizar mal el poder, de hacer daño con su ejercicio, es crear  y estimular dependencia.
Cómo lo logran?:
-Analizan los elementos que les son imprescindibles (de posibilidades de trabajo, de amor, de comida, de droga, de pertenencia).
-Investigan y determinan las fuentes que satisfacen esta necesidad o deseo  y tratan de convertirse en esta fuente de satisfacción con mayores facilidades de acceso y, en forma simultánea, disminuir y eliminar las otras fuentes.
-Amenazan constantemente con no dar más lo que la otra parte necesita.
-Condicionan el satisfacer la necesidad o deseo a cambio de algo.
      El buen poder, por el contrario, no busca crear dependencias sino de estimular la interdependencia, para que la sinergia de los diferentes poderes, hagan una mejor convivencia.
http://www.robertodevries.com

8 oct 2010

Cada uno con una escoba!!!



Cuando yo era un niño, dice el Dr. Mario Rosen, en mi casa me enseñaron a honrar reglas sagradas:
Regla N° 1: las reglas no se discuten.
Regla N° 2: se debe respetar a papá y mamá
Regla N° 3: No sea insolente. .

Era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar desde el “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa”. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas. Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.
Desafiar “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” acerca al borde del universo familiar y permite conocer exactamente los límites si al ser descubierto o denunciado es castigado apropiadamente. Castigo no significa agresión, significa privarnos de algo por un tiempo para conocer los límites.
La travesura y el castigo pertenecen a un mismo sabio proceso: permiten mantener intacta la salud mental. Uno vive en un mundo predecible.
El castigo es una salida terapéutica y elegante para todos, pues aleja al rencor y trasquila a los privilegios. A tal travesura tal castigo. Nunca amenazar con algo que no se pueda cumplir.
Si hay justicia, porque “el que las hace las paga” y hay piedad, porque uno cumplida la condena estipulada es dispensado, la dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tendrá la convicción de que será atrapado tarde o temprano, así que hay que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.
La insolencia colectiva, que cuando se rompen las reglas, nadie se hace responsable haciendo lo que se necesita para poner las cosas en su lugar, tiene un solo antídoto: la responsabilidad individual. Ése es el desafío.
Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.
Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y ¡respete la regla!!
Si es un automovilista respete los semáforos, y respete los derechos del peatón.
Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.
¿A USTED QUÉ LE PARECE? ¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE?
Dr. Mario Rosen

Interesante reflexión y como decía Roberto Arlt: «El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo» y esa es la única prepotencia que vale la pena.