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11 may 2017

Enseñar a carecer y hacer


En la medida que las sociedades se complejizan son más los elementos que tenemos que brindar a nuestros hijos para ayudarlos a insertarse en ellas.
"Debemos preparar a nuestros hijos para el mundo del futuro, no el mundo de nuestros padres ni el nuestro. En este mundo actual lo determinante será el carácter, no sólo el conocimiento, como muchos pudiéramos creer.
Tener temple, salir de fracasos adecuadamente, hacer de los fracasos un desafío y no una tragedia, eso será lo que buscarán quienes seleccionan personal.
Deben comprender la muerte, los problemas de la vida, las dificultades económicas en casa, los problemas en el trato con sus semejantes.
Los hijos con carácter templado, con algunas carencias, educados en el servicio, plenos de amor, con respeto a la autoridad e ilusiones, serán  felices con lo que hacen, con lo que tienen y con su vida. Sólo así podrán hacer felices a otros." Anónimo
Si hablamos así estamos dentro de una generalización absurda. Puro romanticismo.  Esto sucede cuando hay padres capaces de templar a sus hijos.
En las villas ya hay carencias, nacen en  la carencia. Ahí no son los padres los que deben enseñar a hacer porque no están capacitados. Hay millones de adultos que siempre carecieron y no supieron salir de eso. Es el Estado el que debe implementar asistencia social, no sólo la económica, para poderlos pasar al hacer. Tiene que coordinar la contención de esas carencias. El desafío es grande. Capaz que se deba apelar a la solidaridad. La grieta está ahí. La marginalidad creó esta problemática. Como país vale la pena intentarlo.

3 abr 2011

Para salir de los "bolsones sin ética"

El carácter forjará el destino. Así de simple y así de complejo. Por eso, no es menor el trabajo que hagan los padres, fundamentalmente, y el colegio en educar a los niños para que puedan formar su personalidad guiados en valores.

El psicólogo Thomas Lickona, profesor de moral, autor del libro “Carácter”, miembro del Centro para el Desarrollo del Respeto y la Responsabilidad chileno y doctor en psicología asegura que educar a un niño civilizado lleva unos 20 años de enseñanza permanente y otros 10 de revisión.

Para facilitar la labor de los padres Lickona presenta 10 claves para formar un hijo con carácter. Entre ellas afirmó que como el desarrollo del carácter debe tener la más alta prioridad para ello, hay que saber antes qué es un buen carácter. Al respecto aseguró que éste se define a partir de 10 virtudes esenciales. Sabiduría para tener buen juicio y poder discernir entre lo bueno y lo malo. Justicia, que es el respeto a la dignidad de toda persona, incluido uno mismo; de ella emanan la tolerancia y la honestidad. Fortaleza que implica paciencia, perseverancia, virtud esencial para que no se frustren. Autocontrol o templanza. Amor, que se entiende como sacrificarse por los demás y que va más allá de la justicia pues tiene que ver con la empatía y la generosidad. Actitud positiva. Trabajo duro. Integridad que es lo contrario a la autodecepción, es ser consistente con uno mismo. Gratitud que es el secreto de la vida feliz y es una elección. Y humildad, un deseo de ser mejor.

Considerando todo lo anterior, Lickona señala que se tiene que crear una cultura intencional dentro de la familia para formar el carácter, es decir se deben tomar acciones deliberadas como establecer ciertas reglas tales como: no nos quejamos, ni buscamos excusas, no mentimos, ni robamos, cuando cometemos un error aprendemos de él, vivimos con un actitud de gratitud.
.- Disciplinar con sabiduría o enseñar a los niños a tomar buenas decisiones. Esto implica hacerlos entender porque algunos actos son buenos y otros malos y que ellos aprendan a cuestionarse esos actos con preguntas tales como ¿me gustaría que alguien me hiciera esto a mí?
http://www.emol.com/tendenciasymujer/Noticias/2010/08/24/3/10-claves-para-formar-el-caracter.aspx

Simples palabras, conocidas por todos, pero que culturalmente han perdido valor. Poco se habla de ética, como si estuviera fuera de moda.Así como encontramos "bolsones de pobreza" en nuestro país, nos encontramos con "bolsones no éticos", con unos tenemos que terminar y con los otros tenemos que trabajar intensamente para restablecer la "palabra de argentino" y los valores que permitan una convivencia civilizada.

29 nov 2010

Educando para "triunfar".


En las organizaciones sociales primitivas los hijos tenían que ser preparados para la vida con pocas prácticas rudimentarias como saber cazar, reconocer los cambios climáticos, migrar si era necesario, cuidarse de animales feroces, es decir, se trabajaba sobre la base de la supervivencia. Posiblemente supieran más sobre la manera de transmitir esas nociones a sus hijos y por el mismo respeto y ritual, fueran absorvidas fácilmente.
En la medida que las sociedades se complejizan son más los elementos que tenemos que brindar a nuestros hijos para ayudarlos a insertarse en ellas.
"Debemos preparar a nuestros hijos para el mundo del futuro, no el mundo de nuestros padres ni el nuestro. En este mundo actual lo determinante para triunfar será el carácter, no sólo el conocimiento, como muchos pudiéramos creer.
Tener temple, salir de fracasos adecuadamente, hacer de los fracasos un desafío y no una tragedia, eso será lo que buscarán quienes seleccionan personal.
Las escuelas más importantes de liderazgo del mundo enseñan a los jóvenes a carecer y hacer, para que sepan y entiendan el mundo y lo puedan liderar.
Deben comprender la muerte, los problemas de la vida, las dificultades económicas en casa, los problemas en el trato con sus semejantes. No debemos resolverles todos los problemas, hay que ayudarlos a que, poco a poco, los resuelvan ellos mismos. Nadie logra metas exitosas y duraderas sin un poco de sufrimiento. Evitándoles el sufrimiento les hacemos un daño irreparable.
Los hijos con carácter templado, con algunas carencias, educados en el servicio, plenos de amor, con respeto a la autoridad e ilusiones, serán hijos triunfadores.
Importante es estar convencidos de que triunfador no equivale a tener dinero o propiedades. Triunfadores son aquellos que son felices con lo que hacen, con lo que tienen y con su vida. Sólo así podrán hacer felices a otros.
Los padres tenemos la gran responsabilidad de criar hijos que transformen nuestro país, donde reinen la libertad, la abundancia, la justicia y sobre todo la felicidad." Anónimo