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19 oct 2018
Por qué el predicador rezaba por los bandidos?
Este cuento sufí del siglo XIII explica algunas cosas de la realidad:
El predicador:
Había un predicador que, cada vez que se ponía a rezar no dejaba de
elogiar a los bandidos y desearles toda la felicidad posible.
Elevaba
las manos al cielo diciendo: "¡Oh, Señor: ofrece tu
misericordia a los calumniadores, a los rebeldes, a los corazones
endurecidos, a los que se burlan de la gente de bien y a los
idólatras!"
Así terminaba su arenga, sin desear el menor bien
a los hombres justos y puros.
Un día, sus oyentes le dijeron: "No
es costumbre rezar así! Todos estos buenos deseos dirigidos a los
malvados no serán escuchados."
Pero él replicó: "Yo debo
mucho a esa gente de la que habláis y por esa razón ruego por
ellos. Me han torturado tanto y me han causado tanto daño que me han
guiado hacia el bien. Cada vez que me he sentido atraído por las
cosas de este mundo, me han maltratado. Y todos esos malos tratos son
la causa por la que me he vuelto hacia la fe."
La única forma en que se puede explicar lo que hace el Papa.
Publicadas por
Stella Maris Coniglio
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12:00 a.m.
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Etiquetas: cuento sufí, el predicador
11 oct 2018
La bolsa de tus sufrimientos
- ”¿Por qué a mí? Todos parecen ser tan felices, ¿por qué
estoy yo en este sufrimiento?”.
- “Puedes darme el sufrimiento de cualquier persona y estaré
listo para aceptarlo, pero toma el mío, no puedo soportarlo más”.
- ”Traigan todos sus sufrimientos al templo”.
- ”Estoy listo para aceptar el sufrimiento del otro, pero
toma el mío; es demasiado, es insoportable”.
Y entonces Dios dijo: ”Coloquen sus bolsas en las paredes”.
Colocaron todas las bolsas en las paredes y luego Dios declaró:
- ”Ahora pueden elegir. Cada uno puede tomar la bolsa que
quiera”.
¿Qué sucedió? Por primera vez, todos habían visto las miserias de los demás, sus sufrimientos; sus bolsas eran igual de grandes ¡o incluso más grandes!
Uno ya se había acostumbrado a sus propios sufrimientos. Ahora, elegir los de otro… ¿Quién sabe qué tipo de sufrimientos habrá dentro de la bolsa? ¿Por qué molestarse? Por lo menos estaba familiarizado con sus propios sufrimientos y ya se había acostumbrado a ellos . Durante muchos años los había tolerado; ¿por qué elegir lo desconocido?
Y todos se fueron a casa felices. Nada había cambiado, estaban trayendo de vuelta el mismo sufrimiento, pero todos estaban felices y sonriendo y gozosos al poder recuperar su propia bolsa.
Nunca me voy a olvidar de ese programa cómico, que cuando llega el protagonista le preguntan:
- ´Cómo estás?. y éste le contesta: . COMPARADO CON QUIEN?.
Calderón de la Barca lo compara:
Cuentan
de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que
sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá
otro, entre sí decía,
más pobre y triste que yo?;
y
cuando el rostro volvió
halló la respuesta, viendo
que
otro sabio iba cogiendo
las hierbas que él arrojó.
Publicadas por
Stella Maris Coniglio
a la/s
12:00 a.m.
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Etiquetas: cuento sufí, sufrimiento
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