"Un político corrupto roba dinero.Pero un ciudadano fanático roba algo peor: la verdad.
16 mar 2026
Qué no nos roben la verdad!!
Porque cuando un pueblo empieza a defender ladrones solo porque "son de su bando", la corrupción deja de ser un delito aislado y se convierte en una enfermedad colectiva.
Un político corrupto no se sostiene solo. Se sostiene gracias a los que lo justifican, a los que lo aplauden, a los que le perdonan todo, a los que cierran los ojos mientras roba, miente y destruye, sólo porque odian al otro lado más de lo que aman la Justicia. Y eso es lo más peligroso de todo: la corrupción no crece solamente en el poder, crece también en la mente de quien la normaliza.
El problema ya no es sólo el político sucio, el problema es el ciudadano que perdió la dignidad crítica y cambió sus principios por fanatismo, el que ya no defiende lo correcto, sino al personaje. El que no pide cuentas, sino que inventa excusas, el que no busca la verdad, sino la victoria para su bando. Y cuando eso sucede, el país se pudre desde dentro. Porque ningún corrupto llega lejos sin una multitud de ciegos que lo proteja, ningún abuso se vuelve costumbre sin gente dispuesta a llamarlo "estrategia". Ningún saqueo se convierte en sistema sin una masa fanatizada que lo celebre como si fuera una hazaña.
La corrupción no solo vive en los palacios, también vive en la conciencia de quien la tolera, en la boca de quien la defiende, y en la cobardía de quien prefiere justificar al ladrón antes que admitir que fue engañado.
Un pueblo no se destruye sólo por los corruptos que gobiernan, también se destruye por los fanáticos que los blindan. Porque cuando el fanatismo reemplaza a la conciencia, la corrupción deja de esconderse y empieza a gobernar con aplausos." Web
El problema es éste:
Muy buen texto extraído de la Web pero quiero tocar el tema de la autoestima de un pueblo destruido que pierde su dignidad como para sostener un corrupto. Tema en curso.
Publicadas por
Stella Maris Coniglio
a la/s
4:21 p.m.
Etiquetas: corrupción, educando al ciudadano, fanatismo
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