23 ago. 2019

El ideal de convivencia asentado en la ley y la dignidad.


Lo que para Pueyrredón era imposible y para San Martín era indispensable.



Había seis personas, siete, que tenían en la cabeza la idea de la NACION. Es decir, de la interdependencia entre las partes.
Uno era Belgrano. Seis hombres, siete hombres. Con todo el mundo en contra.
Por qué?. Porque la mentalidad dominante, la cultura dominante era el feudalismo (...)
Y esos seis hombres no se dieron por vencidos. Pelearon y uno de ellos era  el General San Martín. Que tenía grandes dificultades para construir el ejército de los Andes, porque Buenos Aires no lo apoyaba, tenían sospechas sobre él, no lo querían demasiado, lo veían como un español...Entonces se va a Mendoza, consigue un apoyo en Mendoza. El único de la Junta de Gobierno que más o menos lo entendía era el General Pueyrredón. No se pierdan lo que dicen sus cartas.
La fortaleza de un proyecto se mide por su dignidad intrínseca y por descubrir que uno fuera de ese ideal no tiene interés en vivir. Que la vida no puede ser duración, porque no hemos nacido para durar. Hemos nacido para desplegar proyecto de mayor dignidad y si fracasamos, hay que volver a empezar. Y no se puede decir que me va a llevar toda la vida porque construirnos como personas nos lleva toda la vida. Quién puede dar por terminada esa tarea?. (...)
No claudiquemos de ese ideal de convivencia que está asentado en la ley y la dignidad.


A mí ya nadie me va a GUIONAR LA VIDA, ya soy grande, son los jóvenes los que tienen que defender la república.
Las utopías que les venden son obsoletas, decadentes, esclavizantes. 
Estarán según el señor feudal que los gobierne y/o sus herederos. 
El Estado les dirá qué tienen que hacer y hasta habrá alguno que, con la convalidación del voto, :se arrogará el derecho de decir:EL ESTADO SOY YO Y MIS CIRCUNSTANCIAS.
Evidentemente las alternancias con gobiernos militares nos dejó una cicatriz social que nos OBLIGA A OBEDECER, en vez de SER.

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