19 ene. 2015

Otra vez la República de duelo

     
     Una mafia se llevó a Cabezas.      Otra mafia se llevó al Fiscal Nisman.


Como dice en la página de la familia de José Luis Cabezas, el periodista asesinado el 25 de enero de 1997, su crimen  nos mostró la radiografía de un país mafioso. No lo quisimos ver .El asesinato de José Luis Cabezas atravesó, horizontal y verticalmente, toda la sociedad. Este crimen sacó a la luz todo un tejido de corrupción que vinculaba a ministros, jueces, legisladores, las fuerzas armadas y de seguridad con  intereses de  grandes grupos económicos.
En el asesinato de Cabezas se anuda un estilo mafioso de resolver problemas cuando los negocios y el poder de la organización sufren algún contratiempo en su constante carrera para acumular poder y dinero. Fue un mensaje claro para todos los que quisieran escucharlo. Para los periodistas y reporteros gráficos que investigan y quieren hacer públicas informaciones que se pretende queden en las sombras. Para los políticos que se oponen al accionar mafioso, y especialmente para los hombres y mujeres comunes que, al oír estas noticias por televisión o por radio, van sintiendo miedo y aprendiendo a claudicar.
Pero algo falló: no contaban con que José Luis se convirtiera en símbolo de la lucha contra la corrupción, en el estandarte de la lucha contra la impunidad. Rápidamente encarnó en una energía de redención que convocó a la gran mayoría de los argentinos.
 El caso Cabezas demostró a todo el país cómo las organizaciones mafiosas necesitan no sólo la impunidad sino también la mentira. Con la impunidad pueden seguir haciendo lo que quieren; con la mentira, dirigir la opinión y el pensamiento de la ciudadanía.

AHORA UN FISCAL NOS MUESTRA LA MISMA MARAÑA Y EL MISMO CAMINO: LA VALENTIA.

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