10 jun. 2014

Mientes, Amado!!!

En un texto en el  que Borges se dedicó a analizar el juego del truco, incluido en su libro Evaristo Carriego, ejemplifica el mentir con la verdad con el siguiente diálogo:
"Los baratijeros Mosche y Daniel se encuentran en la gran llanura de Rusia y se saludan.
- ¿Adónde vas, Daniel? –dijo el uno.
- A Sebastopol –dijo el otro.
Entonces Mosche lo miró fijo y dictaminó:
- Mientes, Daniel. Me respondes que vas a Sebastopol para que yo piense que vas a Nijni-Novgórod, pero lo cierto es que vas realmente a Sebastopol. ¡Mientes, Daniel!
La habilidad del truco es mentir, dice Borges. La manera de su engaño es la de un jugador rezongón que ha tirado sus cartas sobre la mesa, puede ser ocultador de un buen juego (astucia elemental) o tal vez nos está mintiendo con la verdad para que descreamos de ella (astucia al cuadrado). Cómodo en el tiempo y conversador está el juego criollo, pero su cachaza es de picardía.
 Es una superposición de caretas, y su espíritu es el de los baratijeros. ...Los jugadores de truco están como escondidos en el ruido criollo del diálogo; quieren espantar a gritos la vida."

Te contestaron  "quiero"  y tuviste que mostrar las cartas. Se te cayeron las caretas, Amado. Tus trucos ya no se creen.

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