4 sep. 2013

Hackeo va, hackeo viene.


En traducción libre diría: Hackeé la computadora de la escuela y cambié mis calificaciones. Luego el colegio hackeó mi computadora y  borró todos mis juegos.

Nos criamos con el agujero de las llaves en los que podíamos espiar o no. Educados en la defensa de nuestra intimidad y en el respeto de la ajena.
Los medios televisivos nos metieron en la aceptación de que "estaba bien" espiar durante las 24 hs. vidas ajenas. Ya no necesitábamos el agujero de una llave. Ahora mediante programas llamados  Gran Hermano  transmitidos hasta el cansancio, por todos los canales, nos hicieron interesar en criticar, espiar, suponer cosas que sucedían debajo de un mantel, con un morbo increíble como algo normal. Ya la intimidad no existe. . Cuando uno acepta espiar, está aceptando ser espiado. Nos cambiaron las cabezas. Ahora está en nosotros aceptarlo. Son las nuevas reglas del juego. Estamos a la intemperie. Ya no necesitan el ojo de la llave, ahora entran en nuestro cerebro...

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