10 feb. 2011

Utopías es decir SE PUEDE

Las utopías son posibles si se las intenta. Capaz que no le he dado la connotación que se venía manejando desde Aristóteles, una utopía de ciudades “ïdeales”, que cumplieran requisitos previos de conformación, de organización política y esté más cerca de Saramago en lo que respecta a no quedarse “caminando” por un imposible y trabajar por lo tangible, por lo que se puede.
Mi idea está en esa construcción de caminos posibles, de ir viendo cómo argentinos que empezaron de la nada llegaron a sus objetivos, cómo lo construyeron, cómo se adiestraron y formaron para lograrlo, ordenadamente, disciplinadamente, muchas veces en grupos donde todos se respetan y potencian. Uds. saben que no hablo de un ideal ni de imposibles, sino como construcción del país que queremos, que incluya y no tenga a la prepotencia como modelo. Cosas tangibles, cotidianas, de construcción. Igual que se forma la personalidad de un niño, con sus modelos y sus anti modelos, lo que queremos ser y lo que no queremos para nuestro país.
Hoy tengo un modelo: salieron de la nada y muestran sus logros. Un grupo de vecinos de Cañuelas viven un proyecto que empezó hace más de diez años y que dejó atrás hambre, impedimentos y soledades.
En esa época, la falta de trabajo era un tema de tapas de diarios y una realidad que afectaba a muchas familias argentinas. “No le puedo dar de comer a mis hijos”. “Hablé con unos compañeros y les dije, tenemos que hacer algo, no lo podemos dejar así. Nos sentamos en una mateada y nos preguntamos, ¿Qué tenemos? Y era esto, un pedacito de tierra. Bueno empecemos acá, dijimos, y así arrancamos.” Y así un conjunto de ciudadanos (unas 15 familias)labrando la tierra cambiaron su historia. Comenzaron produciendo alimentos que sembraban, cuidaban, cosechaban y repartían para que cada uno alimentara a los suyos. “Empezamos con una huerta comunitaria, gallinas para obtener huevos y conejos, para carne. Después empezamos la parte de chacra, con semillas, zapallos, y las forrajeras", agrega Alicia con una sonrisa tranquila. “La primera producción colectiva fue de alfalfa y duró seis años a pleno, con muy buenos rendimientos.
Se fueron sumando otros productores, que producían, no para el autoabastecimiento, sino para la comercialización y así surgió la cooperativa por la necesidad de tener una factura para poder vender. Es que, según ellos, había mucha producción que se podía vender, y gente que venía asesorándolos ad honorem a la que había que empezar a pagarle. Finalmente, la Cooperativa nació en el 2004 con 44 socios.
“Una de las cosas que siempre vimos como muy grave es la pérdida de la cultura del trabajo y la pérdida de la cultura productiva..” Bajo esa premisa, el grupo se acercó a la escuela Nro. 14 de Cañuelas, la típica escuela rural que recibe a los expulsados. Dictaron un primer taller de herramientas para huerta porque los chicos decían que no la hacían porque no tenían con qué. Reciclaron madera, hierros viejos y arrancaron una primera experiencia tan exitosa que al año siguiente se amplió a talleres de huerta, aves, cunicultura, frutales, lombricultura, uno de nutrición y uno de tecnologías apropiadas, donde se enseñó a hacer las jaulas y los gallineros para tener las producciones en sus casas.

Los talleres para chicos mutaron a talleres para grandes y cinco cursos móviles, más el proyecto de armar un Bachillerato para adultos en Agroecología que ya está aprobado a nivel nacional y depende de las provincias ponerlo en marcha, este año.

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http://notio.com.ar/ecologia/juntos-con-las-manos-en-la-tierra-6412
Utopías Argentinas es para mí decir: SE PUEDE.

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