11 ene. 2020

No cambiaría la infancia que tuve...

El jugar a la escondida en las noches que las madres se sentaban en la vereda y nos cuidaban. A la popa o la mancha como se dice ahora. A la estatua. Los juegos de carnaval con los baldes llenos de agua hasta ser alcanzado o alcanzar a alguien. La rayuela como marca la foto. A las figuritas que se amontonaban en la pared y se tiraba con un bulón, las que tumbabas eran tuyas. Los álbumes, el intercambio de figuritas. Zapatito de charol, botellita de licor. Se esperaba el anochecer antes de cenar para encontrarse con los amigos a jugar. Eso no tiene precio.

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