11 oct. 2014

La venganza del pasajero abandonado

Un hombre que se encuentra en el casino de Rosario, y después de quedarse sin dinero y a las cuatro de la mañana, encuentra un un solo taxi y le dice:
-Buenas… mirá, tengo un problema, necesito que me lleves a Pérez, pero como me patiné toda la guita en el casino, me dejás en la puerta de mi casa, yo subo, que vivo en un piso primero y te bajo el dinero.
A lo que el taxista le responde:
-No, esa mierda no me la creo.
-Dale che, necesito que me lleves, que me quedé sin un mango…
-No te llevo una mierda, andate caminando.
La cuestión es que al final no sé ese día llegó a Pérez.
Al cabo de un mes vuelve a ir al mismo casino, le va de maravilla y se gana 50,000 pesos. Cuando sale, otra vez a las cuatro de la mañana, para tomar un taxi  ve que hay una cola de 20 taxis por lo menos, y al darse cuenta de que el último de todos era el del otro día, dijo para sí mismo:
-A éste hijo de puta hoy sí que lo garco…
Va al primer taxi y le dice al taxista:
-Hola, buenas noches. Te doy 300 pesos si me llevás a Pérez, pero con una condición.
Y le dice el taxista: -Sí, sí, la que sea, la que sea.
-Que cuando lleguemos allí te garcho.
-Vos estás loco… Buscate a otro.
El segundo taxi: -Hola, ¿qué tal? Te doy 300 pesos si me llevás a Pérez con una condición: que cuando lleguemos allá te garcho.
-Tomátelas antes que te cague a palos…
Así con toda la cola, y cuando llega al último, que era el del otro día, le dice:
-Mira, te doy 300 pesos si me llevas a Pérez, pero con una condición.
-Sí, claro, la que sea.
-Que cuando pases por delante de todos estos taxis saques la mano y grites: “¡Voy para Pérez, voy para Pérez!”
(eran tiempos de machos)


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