5 jul. 2017

1926 Récord sudamericano de la locomotora a vapor

Hace poco escuché que los ingleses nos enseñaron a ser puntuales a los argentinos, por el cumplimiento en los horarios de los trenes (o porque la vida giraba alrededor del ferrocarril: traía los diarios, las encomiendas, los seres queridos). Recupero esta historia que ya conté que puede ser un ejemplo de eso. Capaz que el tiempo desdibuja las enseñanzas recibidas pero el testimonio vale.
El 10 de febrero de 1926 arribó a Buenos Aires, procedente de España el hidroavión “Plus Ultra”, luego del cruce del Océano Atlántico, lo que constituyó toda una hazaña y una noticia de profundo impacto. El diario porteño "La Nación"  editó un número especial donde reseñaba la hazaña del hidroavión, que debía estar en Rosario a las 7 de la mañana del 11 de febrero por el único medio de la época: el ferrocarril que asumió el compromiso de que así se haría. 
La partida se previó con otra máquina, la PS8 para las 2:45. Viendo que se atrasaba  una hora su salida, encontrándose por casualidad, la Emperatriz para tomar otro servicio,  el superintendente de locomotoras, el inglés Mr. E. Bullman, salió de su oficina y dijo a sus colaboradores en su dificultoso castellano: --“Saquen a la PS8 y pongan al frente a la 191. No se modificará el horario de llegada.” 
Quienes estaban allí quedaron asombrados, quizás no dando crédito a lo que escuchaban: ¡El tren partiría con mucho atraso! Se realizó el cambio de locomotora y con el regulador a todo vapor y el avance de válvulas al máximo, partió el tren especial.

No se hicieron las paradas intermedias. En los pueblos como Campana, Zárate, Baradero, San Pedro y San Nicolás sólo se disminuía la marcha y desde los furgones en movimiento se arrojaban los atados de diarios hacia los andenes de las estaciones. Como ejemplo podemos consignar que la distancia entre Baradero y Rosario se cubrió en 1 hora y 33 minutos, es decir la velocidad alcanzada por el tren superó los para la época fabulosos 140 km/h. A las 7 en punto, con la precisión que los ferrocarriles observaban en esos tiempos, la 191 entraba triunfal en Rosario Norte. Los cambistas y otros ferroviarios que estaban allí no daban crédito a lo que veían.
El diario que debía llegar era éste:


Ese día quedaba establecido el record sudamericano oficial de velocidad, que hasta el día de hoy detenta orgullosamente la 191, la Emperatriz rosarina. El culto de la puntualidad y la palabra empeñada fue una insignia por muchos años. Imagínense que se decia: Palabra de Argentino!!!
Toda una cultura que pervive en las mentes y en los corazones de muchos argentinos.



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