27 jun. 2017

Reflexión sobre los viajes en micro.

Ante el dolor del accidente de Mendoza, qué nos queda sino reflexionar. Volvieron a morir niños que andan por las rutas. En poco tiempo volvemos a olvidarnos. Algo me dice que lo que hablábamos ayer de la ignorancia voluntaria es lo que nos lleva a todo lo que nos pasa. A TODO, A TODO. Una especie de estado de comodidad. Si se te ocurre preguntar alguien va a decir, - pero no ves que nos lleva Don Pedro y su hijo, son buenos tipos, nos hace buen precio. Cómo vas a preguntar si tiene los papeles en orden?. Cómo vamos a pedir si reúnen las pruebas de control vehicular?. La habilitación?. No, no lo vamos a hacer... Si nos sale poco y los chicos así pueden hacer el viaje. Y no lo critico porque suceda ahora. Hace muchos años, viajamos en un colectivo que nos recomendaron y como los asientos no eran suficientes, llevamos reposeras que pusimos en los pasillos y así viajamos a Buenos Aires. No nos pasó nada. Pero era tanta nuestra alegría de poder ir que a quién se le iba a ocurrir pedir algún comprobante. Es lo que se consiguió.Y si el organizador del viaje  nos dice que está todo en orden?, cómo lo vamos a poner en cuestión y pedir los comprobantes. Una de esas si preguntamos nos quedamos sin el viaje... (sic).
Los micros que salen de las puertas de las escuelas, de las iglesias, de los clubes, de una estación de servicio, quién los controla?. Una vez que estamos en las rutas  entramos a la ruleta rusa. Pero es igual que los pollos que tienen antibióticos y hormonas. Nadie nos cambia la cabeza. Imposible. Es más fuerte que nosotros.
Qué en paz descansen y comparto el dolor de sus familias. Estamos frente a máquinas de matar y no somos conscientes de quién las maneja.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario