11 may. 2017

Enseñar a carecer y hacer


En la medida que las sociedades se complejizan son más los elementos que tenemos que brindar a nuestros hijos para ayudarlos a insertarse en ellas.
"Debemos preparar a nuestros hijos para el mundo del futuro, no el mundo de nuestros padres ni el nuestro. En este mundo actual lo determinante será el carácter, no sólo el conocimiento, como muchos pudiéramos creer.
Tener temple, salir de fracasos adecuadamente, hacer de los fracasos un desafío y no una tragedia, eso será lo que buscarán quienes seleccionan personal.
Deben comprender la muerte, los problemas de la vida, las dificultades económicas en casa, los problemas en el trato con sus semejantes.
Los hijos con carácter templado, con algunas carencias, educados en el servicio, plenos de amor, con respeto a la autoridad e ilusiones, serán  felices con lo que hacen, con lo que tienen y con su vida. Sólo así podrán hacer felices a otros." Anónimo
Si hablamos así estamos dentro de una generalización absurda. Puro romanticismo.  Esto sucede cuando hay padres capaces de templar a sus hijos.
En las villas ya hay carencias, nacen en  la carencia. Ahí no son los padres los que deben enseñar a hacer porque no están capacitados. Hay millones de adultos que siempre carecieron y no supieron salir de eso. Es el Estado el que debe implementar asistencia social, no sólo la económica, para poderlos pasar al hacer. Tiene que coordinar la contención de esas carencias. El desafío es grande. Capaz que se deba apelar a la solidaridad. La grieta está ahí. La marginalidad creó esta problemática. Como país vale la pena intentarlo.

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