11 mar. 2017

1950: Alberto Olmedo a los 17 años en Rosario



Cuenta que a los 17 años empieza a definirse, a saber qué le gustaba. Ahí empieza a nacer mi vocación, dice, un poco gracias al Centro Asturiano y al Club Newell´s Old Boys, donde yo hacía acrobacia (dicen que su pasión por Central no le impidió formar parte del grupo). El grupo se llamaba Primer Conjunto de Gimnasia Plástica, sonaba como el primer conjunto del mundo, pero era el primer conjunto del club Newells´s.
A los catorce años había conseguido un rebusque de la claque en La Comedia y allí vi que la gran posibilidad de hacer plata estaba en el teatro, Me sirvió mucho para saber bailar la jota. Hay que ver la cantidad de cosas que uno aprende de chico y que después le sirven, sobre todo si uno es artista. Porque las cosas que se aprenden a esa edad no se olvidan jamás. ¡Si habré hecho cosas  en ese teatro!! De todo, desde limpiar el piso hasta vender entradas. Tenía catorce años. ¡Y un hambre, flaco!! ¡Un hambre!!

Fuente: La Maga Colección Mayo de  1997

Previamente habla de su origen: la pobreza, el conventillo, mucho frío, ropa prestada. Comenzó a trabajar a los 6 años. Para mí, dice, era mucho más dramático ir al colegio que hacer el reparto en una verdulería, que fue su primer trabajo, Y eso que le daba duro. Me acuerdo, afirma, que a las 3 ó 4 de la mañana ya nos íbamos al mercado central en carro...De vez en cuando se lo dejaban manejar.
Le gustaba porque al levantar una canastita con 4 kilos de papas se le inflaba un poquito el bíceps derecho y al descubrir que tenía un musculito, se sentía orgulloso.
Y así sigue: pasó a un trabajo más bacán: cadete de farmacia, donde ahí ya iba más empilchadito, era otra cosa. Ganaba algo así como catorce pesos. En el barrio ya me miraban de otra manera. Pero lo más lindo que tenía la farmacia era que tenía que hacer el reparto en bicicleta. Sobre todo porque yo no tenía bicicleta. También iba al colegio, por supuesto. Se llamaba Francisco Seguí....Luego dejó la farmacia para trabajar para un carnicero, le ofreció $18.
A los ocho años aprendió a cortar reses. En realidad no tenía mucho tiempo para jugar con los otros pibes. Su vida era así: a la mañana a la carnicería, al mediodía le hacía el reparto de masas a una confitería, almorzaba, iba al colegio y a la tarde hasta la nochecita, otra vez a la carnicería.
Agrega: pero no era ninguna tragedia tener que trabajar mucho, nunca lo sentí como una carga. Claro que a veces no me gustaba levantarme temprano, sobre todo cuando hacía frío. Me acuerdo que me ponía un papel de diario en el pecho porque lo hacían los ciclistas. En esa época, el frío y pasar donde había chicos jugando a la pelota me hacían sentir un poco mal. Pero no mucho, porque tenía una clientela sensacional. Yo era flaquito, alegre, simpático, la gente me quería mucho.
Y sigue contando su vida. Una historia interesante. Es lo que muchos vimos hacer en nuestro tiempo. Él da su enfoque.

Circuito turístico de Olmedo en Rosario:
Su casa natal - Callao 73bis
La casa donde vivió de chico - Tucumán 2765
La Escuela Juan F. Seguí - Ricchieri 350
Verdulería y carnicería de Becacecce - Lugar de su primer trabajo; hoy es una casa particular junto al Bar El Luchador, que en ese entonces era un almacén de venta a granel. Salta 3111
Casa de Salvador Lianza - En esta casa el Negro pasó largas horas de su primera infancia. Salvador era como un tío para él. (Salta 3061)
Restaurante La Chancha y los 20 (ex bar El Aviador) - Aquí se reunía con sus amigos antes de ir a NOB. 
Centro Asturiano - San Luis 644
Teatro La Comedia - Además de integrar la claque, aquí se relacionó con distintos artistas. Fue un habitué y hasta se quedaba dormido en «el gallinero» del teatro. (Mitre 950)

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