22 nov. 2016

Rosario: 300 murales de pintores de América y Europa.


Hace unos días veíamos que con el mural más grande de Latinoamérica en México, buscaban combatir la delincuencia y no sabíamos que en Rosario tenemos un Osmar con su utopía.
En sólo noventa manzanas, delimitadas por Ovidio Lagos, bulevar Seguí, bulevar Avellaneda y las vías del ferrocarril NCA se alojan 300 murales de pintores de América y Europa. Acá nomás, en Rosario. El arte sale a la calle en barrio Alvear y demuestra que la cultura popular puede unir a grafiteros, chapistas y amas de casa; puede promover el embellecimiento del espacio público en forma colectiva, combatir el individualismo y erradicar la violencia.
En medio de un sinnúmero de calles y cortadas, los colores vivos y brillantes contrastan con el marrón rojizo de los ladrillos y el blanco de la mezcla que los une; de la mano de un obstinado que se permitió soñar a lo grande, Osmar, nuestro utópico.
Cuando muchos deciden encerrarse, Osmar y el arte salen a la calle en barrio Alvear. En vez de encerrarse en el living de su casa, de dedicarse a hablar mal de la gente de su barrio, él decidió participar de la disputa con una propuesta superadora. Apostó a revertir la carga negativa de las pintadas, la división entre iguales, a generar expresiones que unifiquen a Alvear. Se propuso juntar a los vecinos mediante el arte para que se apropien de los espacios públicos, que cuiden y embellezcan su ámbito.
Su popularidad está respaldada por el trabajo que realiza desde 2012, cuando comenzó a charlar con los vecinos para que cedieran los frentes de sus casas para su proyecto más ambicioso: El Arte Sale al Barrio Alvear, que apunta a cambiar el entorno y erradicar la violencia de las paredes. "Sueño con que algún día mi barrio sea reconocido por su arte, por sus murales, por sus colores, como pasa con La Boca".
El proyecto tiene una visión de arte popular, dinámico. Su ideólogo ya tiene muchas paredes reservadas para continuar expandiéndolo.
Osmar se niega a recibir dinero. En la página de Facebook que lleva el nombre del proyecto propone a quienes quieran ayudar que compren aerosoles para que los artistas que él reclute tengan más colores que enaltezcan los pasillos de esta galería de arte a cielo abierto. El proyecto podría generar nuevos puntos turísticos para la ciudad, ofrecer alternativas a los recorridos culturales céntricos y reactivar un sector de Rosario por el que sólo circula la gente que vive en las inmediaciones. Pero, hasta hoy, permanecía en el anonimato.
Una utopía cumplida.

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