19 oct. 2016

Argentina nació utópica.


Todos los que vinieron a nuestro país lo hicieron en búsqueda de utopías. Los que la descubrieron. Los inmigrantes que llegaron. Nada estaba hecho, todo por hacer. Sin embargo vinieron a poblar este suelo y por la fuerza de las utopías colectivas, por la fuerza de la construcción de un futuro, lograron hacerlo grande. Soñadores que vieron que teníamos un territorio demasiado extenso con poca población y lo abrieron al mundo "para todos los hombres de buena voluntad". Y esos hombres llegaron con sus valijas llenas de utopías. Ni de izquierda ni de derecha, de trabajo. Algunos la alcanzaron, hasta siendo analfabetos, y pudieron mostrar al mundo cómo acá las utopías se realizaban. Otros, como Giuseppe, el zapatero, que no lograron mucho pero sus hijos, gracias a su esfuerzo, escalaron dentro de las clases sociales, logrando la tan mentada clase media  por el estudio o el trabajo denodado. Otros se realizaron recién a través de sus nietos. Pero todos alcanzaron las utopías en nuestro suelo.
Teniendo la noción de que está todo por hacer, que hay metas inalcanzables, se logran las fuerzas necesarias para alcanzar las utopías. Sin violencia. Sin oposiciones innecesarias, Con trabajo, con ingenio, con planificación, con emprendedores, con proyecto nacional, con una idea integral de país donde podamos vivir en paz, con la menor medida de mezquindades, con educación pública aplicada a fines determinados, con códigos de convivencias que se respeten y se hagan respetar.  Éste país nació utópico y realizó utopías. Eso nos indica que en Argentina SE PUEDE.
Nos faltan dos utopías: desterrar la pobreza y apresar a los delincuentes que dejó este proceso.
Tanto los que no alcanzaron las utopías por carencias y como los que se apropiaron de las utopías de los demás, quedaron condenados a la nada. Los mantenidos como clientela sin aspiraciones. Los importados sin utopías con el propósito de lograr su voto. Los utilizados por la delincuencia porque no tienen nada que perder.
A los que no alcanzaron las utopías por carencias la única forma que veo es ayudarlos a salir de los márgenes de las grandes ciudades e integrarlos en comunidades sanas, con trabajo, con escuela, con hospitales, con viviendas dignas. Nuestro territorio es enorme. Quedan zonas sin poblar. El proyecto tiene que ser integral.
A los otros, los ladrones de utopías: PRESOS.
 Esa será nuestra utopía?. SE PUEDE. En Argentina se puede. Tiene sangre utópica.

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