4 nov. 2014

En Argentina las utopías no son necesarias

Y en 1939 José Ortega y Gasset nos decía desde una conferencia en La Plata: "¡Argentinos, a las cosas, a las cosas! Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que daría este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias, su curiosidad, su perspicacia, su claridad mental secuestradas por los complejos de lo personal".
Como verán el título es una ironía, porque el argentino no deja de ir detrás de utopías, pero utopías con finales poco felices, sin construcción previa, sin planeamientos, porque siempre está ése que lo va  sacar de pobre. Y fabrica especulaciones que después de inflarse se desinflan, y el argentino con ellas.

Esas no son utopías, son pensamientos neuróticos con falta de un mínimo de sustento real. Y se apoyan, y creen a rajatablas en el primero que les vende un buzón, con el ímpetu adolescente del falso ganador. Como si permanentemente siguieran al caballo que Gardel tan bien describe:

Basta de carreras, se acabó la timba, 
un final reñido yo no vuelvo a ver,
pero si algún pingo llega a ser fija el domingo,
yo me juego entero, qué le voy a hacer

No es que no necesita utopías, el argentino es de utopías cortas..., duran lo que dura una carrera...o un partido de fútbol... Y saben qué?. Lo descubrieron y le dan de comer a esa utopía corta y se sigue jugando entero por ella.

http://www.iaa.fadu.uba.ar/publicaciones/critica/0136.pdf
http://edant.clarin.com/suplementos/cultura/2005/10/08/u-01018027.htm

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