17 mar. 2013

Qué no seamos el pato de la boda!!

Hasta ahora todo muy lindo. A algunos nos puede significar una buena movida para que se nos alivie la opresión cotidiana, las amenazas y las mordazas. Para otros la posibilidad de trabajar por los pobres para que dejen de serlo y no vivir de limosnas, sin cambiar de limosneros.
Para otros una similitud al Papa polaco que según dicen hizo caer el Muro de Berlin.
Hasta ahora vimos como dice Baudrillard "una resignificación de las viejas utopías  convertidas en imágenes sin historia; en mercancías", en engaña bobos, sin correspondencia con la realidad. Los pobres, pobres están, y bien guardaditos. El tema pasa por la lucha de intereses, cambiando la vieja burguesía por una nueva, dependiente del poder. El desplazamiento de España (europea) de los puntos de inversión (con quienes se hicieron largos y malos negocios). Las inversiones en empresas extranjeras, norteamericanas, como Chevrolet. Y pérdidas multimillonarias en empresas mixtas o del Estado (o Gobierno que en estos momentos no significan lo mismo). Todos nos habla de la movida de intereses que hay ahora en el mundo. Norteamérica más que nunca dejó avanzar el crecimiento de gobiernos autoritarios que pagaban la deuda religiosamente y entregaban el petróleo para su desarrollo.
Europa parece establecer un nuevo puente en esta jugada mundial donde el comunismo es lo de menos, los intereses son lo más.  Y nosotros estamos en el medio de la farsa y la lucha de esos intereses. Qué la luz no nos encandile!!! Ojalá sea esto semejante a las langostas de Belgrano, que nos permita ganar una batalla. Pero tengamos en cuenta qué batalla. Los ingleses perdieron las batallas en 1807 y volvieron ganando las batallas comerciales llevándose la plata y vendiéndonos los aperos para los caballos. Seguimos siendo grandes productores de materias primas sin valor agregado, en el reparto mundial del trabajo y cargados de pobres sin salida laboral, teniendo todo como para producir para el mundo alimentos envasados de primera calidad. Y dando trabajo a esos pobres. No cambiar de limosneros. Estemos atentos.
Que aunque  por la fiera venganza del tiempo podamos ver arriba lo que estaba abajo y despreciado y abajo al soberbio, no dejemos de ver el entramado de la política que no es simple.

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