13 ene. 2013

Muletas: para el que le hagan falta...

En un lejano país, un rey salió a combatir al frente de sus soldados y, en el fragor de la pelea, le hirieron gravemente en uno de sus muslos, se le gangrenaron las heridas y, para salvarle la vida, tuvieron que cortarle la pierna. Regresó a su reino y, para poder caminar, fue necesario que se ayudara en unas muletas. Para solidarizarse con su rey, su Primer Ministro comenzó a caminar él también apoyado en unas muletas a pesar de tener sus dos piernas en perfectas condiciones. Pronto, comenzaron a imitarles los muchos arribistas y jaladores que nunca faltan, y a los pocos días, convencieron a todo el pueblo de que era mucho mejor caminar con muletas que sin ellas y todo niño, desde su nacimiento, fue adiestrado a caminar así. Fue pasando el tiempo y en aquel país ya nadie sabía que era posible caminar sin sus muletas... Al cabo de muchos años, un joven inconforme empezó a decir que las muletas eran un estorbo y que era posible e incluso preferible caminar sin ellas.. No iban a permitir que las locuras de un joven sembraran las semillas de la desintegración y la discordia. . -¿Cómo podía ir en contra de las muletas? -. Durante años y años, todos habían andado perfectamente con su ayuda. Con ellas, se sentían más seguro, y se tenía que hacer menos esfuerzo. Ir contra las muletas era ir contra el rey. ¿Qué sentido tendría que todos los días agradezcamos a nuestro rey el habernos dado la sabiduría para perfeccionar cada vez más la utilización de las muletas?. Decidieron desterrarlo del país. Lo sacaron de la cárcel y ante los ojos impávidos de todos, el joven arrojó sus muletas al aire y comenzó a correr gritando de alegría, al encuentro de sí mismo, de su libertad. No son las muletas las que te ayudan a caminar, son ellas las que te lo impiden.

    El tema de las muletas es muy querido por mí, porque considero que representa algo muy importante para el ser humano. Ya sea el no aferrarse a ellas cuando se es capaz de hacer algo sin ellas,  tanto como el recurrir a ellas cuando se tiene alguna imposibilidad o carencia, con  la humildad y el respeto a nuestra fragilidad.
     

 A sacarse las muletas!!!! Ayudemos a los que las tienen y no las necesitan... Demos alas a los pájaros para que vuelen en libertad...
Eso sí, que nunca nadie le ponga muletas al pueblo, porque le saca su libertad. Al pueblo se le tiene que enseñar a caminar por sus medios, no limosneado. Darle las herramientas, no las muletas. Desarrollarles sus capacidades, no anulárselas en la dependencia.

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