20 may. 2012

Autocensura: el más temible enemigo de la democracia


A veces siento que escribo sobre lo obvio. Cómo no va a ser obvio que en democracia NO DEBE existir el temor a expresarse!!. Nos encontramos con la autocensura, los dichos en voz baja, en los pasillos. Sabiendo que Opinar no es más que eso, opinión, refutable como tal. Hasta la ciencia hoy ha dejado de ser una verdad inamovible para convertirse en verdades transitorias hasta que surgen otras verdades que las refutan. Teorías si se quiere. Y en democracia, opinar es necesario, imprescindible. Si a los discursos únicos, verdades instaladas, se le responde con el silencio único, la realidad se congela en una dimensión que quizás no concuerde con nuestros deseos. Si en 1810 el pueblo callaba, hoy seríamos colonia de España. El oír las voces diferentes y opinar sobre eso u oponer otra postura, nos permite construir un universo plural que no nos deja atrapados en una sola idea, inamovible, unidireccional y encorsetada y que nos brinda el bienestar de sabernos libres. Libres como personas, libres como ciudadanos, libres como pueblo. Libertad de asociación. Libertad de pensamiento. Libertad de expresión. El sólo permitirse dar opiniones sin compromiso sobre temas de fondo es autocensurarse. La libertad de disentir, necesaria para favorecer la participación en la política y para librarnos del peligro de la autocensura empieza dentro de cada uno de nosotros, los argentinos libres. No esperemos a ser fuertes cuando ser fuertes sea la única opción.

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