11 mar. 2021

De la generación de 1950 no se esperaba nada bueno

 

Basta mirar la prensa periódica en 1950 y muchos años antes, para advertir cuan popular era el hipódromo, qué intensa era la atracción que ejercía sobre amplios segmentos de la población masculina. Muchas páginas dedicadas al turf, todos los días. De hecho, fue el primer espectáculo deportivo con repercusión nacional, y hasta fines de la década de 1930 atrajo no sólo más apuestas sino también más atención y más público que el fútbol. Y también, claro está, el turf fue muy importante para las elites.

López de Molina en un especial de La Capital del  8 de mayo de 1950 marca una preocupación por la juventud. Dice "no es que uno sea tan ridículamente puritano y crea que la juventud debe vivir poco menos que en un claustro...pero fuerza es reconocer que la inmensa mayoría de los jóvenes argentinos no viven más que para las carreras de caballos y los bailes, absorbidos de tal manera que no puede haber indulgencia con ellos..."  Agrega: "Nuestros jóvenes apenan fuman el primer cigarrillo (sic), ya sueñan con asistir al hipódromo a tirar a las patas de un caballo los primeros pesos y a concurrir a un salón de baile (ellos lo llaman "milonga")... Es así como nuestros muchachos, alejados tempranamente de la escuela, son en su mayoría semianalfabetos...Nada más que una generación de hombres irresponsables, jugadores y "farristas"..

No sólo eso: "La mayoría no sabe vivir de acuerdo con lo que ganan y , por el contrario, gastan más de lo que debieran gastar, queriendo llevar una existencia de lujo y de figuración social".


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