19 abr. 2019

La saeta de Machado


Machado la escribió en 1914. Prefería al Jesús vivo caminando sobre la mar. Un homenaje a la vida, no a la muerte.
Dijo una voz popular:
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar.

Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz.

Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía
y es la fe de mis mayores.

¡Oh, no eres tú mi cantar
no puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar!


El ser humano vive torturándose con sus dolores. Será catarsis?. 
Prefiero como Machado el amor a la vida, el festejar la vida, no retorcerse con los dolores.
Recordemos "A un olmo seco" que escribió ante la muerte de su mujer enferma de cáncer,  recupera la rama verdecida y lo prefiere a la descripción que produce en la primera parte


Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

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