21 oct. 2017

La verdad desarticula al fanatismo

No es un desaparecido. Ahora necesitamos la verdad. Temo la violencia.
El hermano de Maldonado dice no creer en nadie. La justicia le encontró el cadáver. Los fanáticos le dijeron que era un DESAPARECIDO, algo muy fuerte en democracia. Lo usaron. Le enoja que el Presidente llame a su madre porque era el acusado y la verdad dijo lo contrario. Pídale perdón al Presidente. Y a Bullrich que creyó en las fuerzas con las que trabaja.

Transcribo un fragmento de un artículo
escrito por Vargas Llosa porque nos da una idea para trabajar el concepto de utopías para que no se conviertan en nefastas para la sociedad.
“Las utopías sociales, esas tentativas -generosas o perversas- de reordenar la sociedad humana de acuerdo a un principio religioso o político, han sembrado la historia de cadáveres. Pese a ello, se han sucedido unas a otras, cada cual más catastrófica que la anterior (…).En el pasado fueron los sarracenos y los cristianos los que combatieron a muerte, entre ellos y dentro de ellos, para purgar al mundo de impíos, infieles, supersticiosos, apóstatas, desviacionistas y bárbaros de toda clase, e imponer una humanidad de fieles purificados y ortodoxos al servicio del verdadero dios y la verdadera religión.
Pero las utopías más sanguinarias fueron las del siglo XX, las ideológicas, que batieron todas las marcas en el número de víctimas y sufrimientos que causaron. El sueño nazi de una humanidad de razas superiores, limpia de judíos, negros, gitanos, de tarados, degenerados, y de pueblos esclavos al servicio del amo ario, provocó el Holocausto y una guerra mundial que devastó cinco continentes.
La muy generosa utopía comunista de crear una sociedad sin clases y sin explotación del hombre por el hombre no fue menos terrorífica, si se piensa que sólo entre el gulag soviético y la Revolución Cultural china liquidaron (cálculo conservador) cuarenta millones.

Así vemos que las utopías se han presentado como:
1º) Tentativa de reordenar la sociedad de acuerdo a principios impuestos, que como dice el autor, ha sembrado la historia de cadáveres.
2º) Para poder llevar a cabo la implementación de esas utopías se necesitó de “etiquetas” de pertenencia o no para la realización de las mismas, si no pertenecías tenías que ser eliminado.
3º) Las utopías fueron tomadas como ideología, como religión laica, donde los líderes son dioses a los que se les debe esclavitud.
4º) Los preconceptos: única religión posible, una raza superior, sociedad sin clases, no son utopías, son intentos de manipulación de millones de personas, que no persiguen un fin común, sino el cumplimiento del sueño de unos pocos, que deben ser llevados a cabo mediante adoctrinamiento (y hasta lavado de cerebro)
Y así concluyo con lo que vengo pregonando, el interés de una utopía colectiva pero que permita la convivencia, que erradique el hambre y la desnutrición, que permita vivir con dignidad, con respeto por la vida y la persona. Que sea la ley la que marque el límite de nuestros derechos y la necesidad de nuestras obligaciones. Que funcionen los organismos de control para que la sociedad no se desmadre, pero con el límite de la intimidad como derecho humano. Que la solidaridad complemente las carencias pero no deforme las mentes. Y que entre todos podamos seguir agregando principios que construyan, que seduzcan, porque van a ser duraderos en el tiempo y nos van a permitir como Nación, sentir los mismos ideales pero no para confrontar, sino para hermanar. Que a todos y cada uno nos preocupe lo que le pase al otro en cualquier lugar de nuestra Patria que se encuentre. Y fundamentalmente que. no. siembre cadàveres 
Qepd

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