20 ene. 2017

Tenemos que lograr dirigentes con dignidad.


Todo aquel que entrega su conciencia por dinero o por un puesto, o por salvarse, tarde o temprano fracasa. No actúa por convicción, por conocimiento, por determinación, por pasión por lo que hace.  Actúa manejado a la voluntad de quien lo dirige. Cuando les sueltan los hilos caen como títeres sin titiritero y lo que dejaron de hacer se vuelve contra ellos.
Además, cuando uno no tiene dignidad, no piensa por sí mismo y no crea, no percibe lo que está bien o mal, está a la expectativa de lo que le dejan hacer. No procura otros medios ni puede planificar. La autonomía responsable es lo que hace a un profesional. Y un político no es menos responsable que un médico operando. El médico no puede estar pensando en el director del hospital en el momento de sus tomas de decisiones.
Empresarios, legisladores, intendentes, gobernadores, jueces, estuvieron sujetos a la arbitrariedad de los Kirchner, aplaudidores,chupamedias para lograr PERMANECER. Pero permanecer no es SER. Y ahora estamos pagando las consecuencias.

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