16 dic. 2016

De un huevo no salió un pollito.

Es lindo trabajar la tierra y tan gratificante ver crecer lo que uno plantó, que me imagino  lo que debe ser regalar plantas para hacer su propia huerta.
Esta niña de tan solo 3 años ya es toda una experta en la germanización de semillas, gracias a la ayuda de su madre la cual es ingeniera forestal y motor de la idea de plantar alimentos en cáscaras de huevo y darlos por la calle, para incentivar a la gente a plantar sus comida.
 “El proyecto nació cuando comenzamos a plantar las semillas de frutas y verduras que se consumen en nuestra casa. Empezamos a ponerlas en macetas con tierra y todo empezó a germinar. “Esa fue la semilla del proyecto. A partir de ahí, fuimos ganando en estructura e identidad”. A medida que la cantidad de plántulas comenzó a crecer, la madre tuvo la idea de empezar a distribuirlas en las calles. Llegó un momento que los envases de yogur no fueron suficientes para la cantidad de plantas. Así llegó la segunda parte del proyecto, que es la reutilización de las cáscaras de huevo. Según Ana, la elección fue por dos razones principales: el tamaño, los cuales, al ser pequeñas ya no es necesario el uso de una gran cantidad de tierra, y el hecho de ser biodegradables, e incluso puede servir como fertilizante para la propia planta. “Es ecológicamente correcto y económicamente viable”, ingeniero forestal completa.

Así comenzaron entonces la distribución de las plantas de semillero a través de las calles de Blumenau, (Brasil). Ana dice que “Una vez que pusimos la primer foto en internet, algunos restaurantes se hicieron eco de la causa y comenzaron a guardar los huevos para mí. Con esto, el proyecto tuvo un mayor impacto, porque se podían distribuir muchas más plántulas. Muchas de las cuales comenzaron a ser distribuidas por los propios establecimientos que me proporcionan las cáscaras “.
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