16 oct. 2016

Como madre hay una sola...

Con humor la recordamos:

Cuando llego al bulín que vos dejaste
esa tarde de copas y palabras
rememoro el amor que me juraste
y los besos que a la noche vos me dabas.

En las horas de escabio y amargura
me pregunto si fue cierto tu cariño
y aunque busco en el hembraje no hay ninguna
que como vos, me quiera como a un niño.

¿Por qué te fuiste... mamá, con ese gil antipático?
¿Por qué te fuiste mamita, dejándome en mi dolor?
¿Por qué te fuiste mamá... con ese señor mayor?
¿Por qué te fuiste, viejita? ¿Qué tiene él que yo no?

En la esquina del herrero la percanta
mano a mano con la seda y el percal
mirá al músculo que ni una vez descansa
el romance otario araca vil metal.

Metejón, taimado, taita guapo,
cafetines, suburbios, arrabales,
conventillo, Pompeya, esquina y tango,
ilusión de gigolós sentimental... les

¿Por qué te fuiste, mamá? Poca ropa me lavabas...
¿Por qué te fuiste, mamita? Raras veces te pegaba...
¿Por qué te fuiste, viejita? ¿Por qué ya no estás mamá?...
Como madre hay una sola... amurado me largás...
Si no me pasas más guita... me viá vivir con papá.

Daniel Rabinovich

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