8 may. 2016

Para defenderse del dolor.



Y si aprendemos de los animales?.  Dicen que una ostra que no ha sido herida no puede producir perlas.
Cuando un grano de arena penetra en la ostra, que la lastima, las células de nácar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con capas y capas y más capas de nácar para proteger el cuerpo indefenso de la ostra. Como resultado, se va formando una hermosa perla.
Y las abejas?: tienen el propóleo que les permite resistir el ataque de enfermedades. Momifican con propóleo todo aquello que puede atacarlas.
Pero no están trabajando permanentemente obsesionadas con el problema. En los meses que no hay flores, que no hay néctar a su disposición, que no hay alegría, trabajo, se encargan de recolectar propóleo. Con él taparán todas las rendijas de la colmena, reducirán los riesgos de saqueos, y tapizarán como si de un barniz se tratara todo el interior de la misma.
Envolver un dolor con una capa resistente, y dejarlo ahí. Capaz que cuando vayas a verlo ya no te produzca ningún daño. Pero trabajarlo antes, como hacen las abejas, esas sabias chiquitas. Lo bueno es que las abejas no se defienden solas, lo hacen en equipo, y aunque no obtienen una perla de su dolor trabajan en forma conjunta para lograr sus mecanismos de defensa. Qué nada las lastime. Para eso está la colmena.

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