13 may. 2016

1833 Contradecir a Darwin es una utopía.

Analizando estas características planteadas por Darwin después de su visita a Argentina:.
LOS RICOS NO VAN A LA CÁRCEL.
La policía y la justicia son completamente ineficientes. Si un hombre comete un asesinato y debe ser aprehendido, quizá pueda ser encarcelado o incluso fusilado; pero si es rico y tiene amigos en los cuales confiar, nada pasará. Es curioso constatar que las personas más respetables invariablemente ayudan a escapar a un asesino. Parecen creer que el individuo cometió un delito que afecta al gobierno y no a la sociedad.
(Un viajero no tiene otra protección
que sus armas, y es el hábito constante de llevarlas lo que principalmente impide que haya más robos
.)”
LOS RIOPLATENSES NO TIENEN HONOR, NO SON GENEROSOS
El concepto de honor no se comprende; ni éste, ni sentimientos generosos, resabios de caballerosidad, lograron sobrevivir el largo pasaje del Atlántico.”
TODO FUNCIONARIO PUBLICO ES SOBORNABLE
Todo funcionario público es sobornable. El jefe de Correos vende moneda falsificada. El gobernador y el primer ministro saquean abiertamente las arcas públicas. No se puede esperar justicia si hay oro de por medio.
A PESAR DE TODO TIENEN ESPERANZA EN LA DEMOCRACIA
Conozco un hombre (tenía buenas razones para hacerlo) que se presentó al juez y dijo: ‘Le doy doscientos pesos si arresta a tal persona ilegalmente; mi abogado me aconsejó dar este paso’.
El juez sonrió en asentimiento y agradeció; antes de la noche, el hombre estaba preso. Con esta extrema carencia de principios entre los dirigentes, y con el país plagado de funcionarios violentos y mal pagos, tienen, sin embargo, la esperanza de que el gobierno democrático perdure. En mi opinión, antes de muchos años temblarán bajo la mano férrea de algún dictador..
Nuestra tendencia enferma, a pesar que tenemos la mayor densidad de psicólogos por habitantes del mundo,  nos lleva a ese destino ya verificado, si no cambiamos la especie. Venimos del mono pero nos deformamos en el camino del largo viaje por el Atlántico. La ley de la selva, de la supervivencia nos hizo egoístas, faltos de obediencia a las leyes y de respeto a las normas de convivencia (para obedecerlas como para ordenarlas).
Esto se hace entre muchos que tiren del mismo carro, con fe de llegar más allá de la democracia, que así es tan sólo una palabra si  no se vive bajo la ley, con ética y control ciudadano.

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