26 mar. 2016

Curiosidades sobre el fútbol rosarino a comienzos S. XX

A comienzos del Siglo XX los partidos de fútbol, tanto en Buenos Aires como en Rosario, no eran considerados una contienda deportiva, sino más bien eran un evento social. Una de las muchas actividades que organizaba la colectividad inglesa. En nuestra ciudad el epicentro de esas reuniones fue desde un comienzo la mítica Plaza Jewell y allí se jugaban partidos de cricket, foot-ball y lawn-tennis .
La prensa hacía hincapié, invariablemente, en que los juegos se desarrollaban ante una distinguida concurrencia de familias británicas. Algo curioso es que quienes practicaban tenis, o representaban a Atlético del Rosario en rugby, eran los mismos que integraban el equipo de fútbol.
 En los diarios de ese año tampoco existía, como es de suponer, una sección deportiva. Los encuentros de fútbol, rugby o cricket, se ubicaban dentro de las noticias “Sociales”, junto con los enlaces, veladas literarias, bailes de gala, o tertulias. Es más, los “goles” solían ser mencionados como “puntos”.
Los deportes se alternaban por “temporadas”, tal como actualmente ocurre en Estados Unidos. Ni bien concluía la temporada de cricket en abril, comenzaba la de fútbol que duraba hasta septiembre u octubre. Esto a fin de evitar las altas temperaturas ya que los partidos eran siempre por la tarde (hasta fines de la década del 30, momento en que se inauguraron las primeras torres de luz artificial en nuestras canchas). Aquí llegamos a la fundación de la Liga Rosarina de Fútbol. 
El 30 de marzo de 1905 en el Hotel Britania-  Los clubes fundadores fueron Rosario Atlético (hoy conocido como Atlético del Rosario), Rosario Central, Newell’s Old Boys y el Club Atlético Argentino, hoy Gimnasia. Se labró el acta fundacional y se resolvió que la Liga se incorporaría a la Asociación Argentina de Fútbol.Luego  se incorporaron dos nuevos clubes: “Provincial” y “The Córdoba And Rosario Railway Athletic Club”, completando así el sexteto de equipos que tomaría parte del primer campeonato local. La institución que más tarde castellanizaría su nombre a Central Córdoba.
Ese año en Rosario ya moraban 131.000 personas, y el deporte despertaba tal entusiasmo que todas las semanas se fundaban nuevos clubes. Cualquier grupo de amigos, más o menos numeroso, podía constituir un equipo, una comisión directiva (que casi siempre era integrada por ellos mismos), y salía a buscar desafíos con un balón bajo el brazo. Algunas de las entidades surgidas por entonces fueron: “Libertad”, “Estrella Polar”, “Atlético Rivadavia”, “Mariano Moreno”, “Ombú”, “Liniers” y “Echesortu F.C”. Era tanto el auge del fútbol, y la cantidad de gente que deseaba practicarlo, que los clubes se vieron en la obligación de armar varios equipos. A raíz de esto es que surgieron las distintas categorías, así como las segundas y terceras divisiones.
Lo más trascendente del año que dio inicio a la actividad futbolera local, fue sin dudas la visita del Nottingham Forest. El conjunto inglés llegó a Sudamérica, tras un extenuante periplo en barco, para realizar nueve partidos de exhibición ante equipos de Argentina y Uruguay. En nuestra ciudad se los esperó con ansias y aguardando que dieran una lección de fútbol. La admiración que despertaban era tanta que la prensa anunció la visita con bombos y platillos desde abril, y el único partido que jugaron en Rosario fue el 16 de junio. Los británicos, luciendo casacas rojas y pantaloncitos blancos, ganaron 5 a 0 en el marcador más estrecho que obtuvieron a lo largo de la gira.
Las crónicas de la época aseguran que una extraordinaria concurrencia “aplaudió los golpes dados al balón con maestría”. Por Rosario jugó un combinado especialmente formado para la ocasión. Dos semanas antes se había programado una jornada en Plaza Jewell con todos los equipos locales, para que una comisión selectora eligiera a los jugadores más sobresalientes. 
Un año antes, en 1904, el Southampton inglés había visitado Buenos Aires y había estado a punto de pasar por Rosario. Sin embargo, su llegada se frustró a último momento. El arribo del Nottingham sirvió para cumplir un sueño y demostrar que el fútbol rosarino era de vanguardia, puesto que Zenón Díaz, el arquero Norris, y Ricardo Le Bas, todos ellos de excelente actuación, fueron convocados para integrar los combinados nacionales que el 29 de junio y el 2 de julio, volvieron a perder por escándalo ante los maestros del Reino Unido. No obstante, las diferencias abismales fueron limándose rápido y al año siguiente el Alumni de Buenos Aires le ganó a un seleccionado de Sudáfrica (por entonces colonia inglesa) 1 a 0, en lo que fue la primera victoria argentina sobre los inventores del fútbol.
Dos días después del partido con el Nottingham, Rosario vivió otro acontecimiento histórico: se jugó el primer cotejo oficial entre Newell’s y Central. El partido se disputó en Plaza Jewell y la euforia que empezaba a despertar el fútbol generó que mucha gente se movilizara para presenciarlo. El trámite del encuentro fue parejo y la lucha intensa. El primer tiempo se cerró sin goles y todo se definiría en el segundo. Faustino González, delantero que integraría durante varios años la línea de forwards rojinegra, fue el encargado de marcar el único gol de la brega. 
Una de las curiosidades de esos primeros años era que los partidos eran arbitrados por jugadores, en general los más experimentados, aunque claro está, siempre se desempeñaban en encuentros en los que no participaba su equipo. Además, lo hacían sin silbato. Teniendo que sancionar las infracciones a los gritos. Eran épocas en que los jugadores utilizaban pantalones muy ajustados (casi como una calza) que les cubrían el muslo y le llegaban hasta las rodillas. El cabello perfectamente aseado y unos bigotines erizados en sus puntas.
En lo concerniente a la Liga recientemente fundada, ocurrió en la cuarta reunión algo francamente novedoso: se produjo la primera transferencia. Se trató del traspaso del inolvidable Harry Hayes, delantero que dejó el Club Atlético Argentino (actual Gimnasia y Esgrima) para jugar en Rosario Central, previo pago de la módica suma de $5. En diversos rincones del país, mientras tanto, nacían clubes fundamentales en la historia del deporte. Boca Juniors, Independiente, Estudiantes de La Plata, Belgrano de Córdoba y Colón de Santa Fe, son algunas de las instituciones más importantes que vieron la luz en 1905.
Por esos días los responsables de la Liga se alarmaron ante la posibilidad de que la Comisión Directiva de Atlético del Rosario tomara una decisión polémica. Al parecer, los dirigentes del club fundador tenían previsto cobrar entrada a todos aquellos que no fueran socios de la entidad y desearan presenciar los partidos a disputarse allí. Por intermedio de una extensa carta se los instó a rever su actitud, y se les hizo entender que al tratarse del primer año de actividad era necesario hacer cuanta concesión fuese posible, para que el deporte prosperase y se hiciese popular.
En lo estrictamente relacionado a la competencia, Newell’s ganó con autoridad el primer torneo organizado por la Liga. Sumó 17 puntos. Jugó diez partidos, ganó siete, empató los tres restantes y fue el primer campeón invicto de la historia. Central terminó segundo. También con siete victorias pero con un empate y dos derrotas que lo dejaron con 15 unidades. Córdoba y Rosario fue tercero con 10, el Club Argentino cuarto con 8, Atlético del Rosario (que participaba con un equipo de segundo nivel) sumó 5, y cerró la tabla junto a Provincial de idéntica campaña.  Newells en todo el campeonato sufrieron sólo 4 goles en su portería, y el viernes 8 de septiembre recibieron de manos de Diego Le Bas la Copa Pinasco. El hermoso trofeo había sido previamente exhibido en las vidrieras de la tienda “Gath y Chávez”, ubicada en San Martín al 700.
 Por último, el 8 de septiembre un grupo de entusiastas que se juntaba a jugar en los terrenos descampados de San Martín y Amenabar, y entre los que se encontraba Alejandro Berruti, fundó “Sparta”, entidad que tomaría los colores blanco y negro (a bastones verticales) y que iría en paulatino progreso durante varias décadas. Sobre el final de la temporada el que desapareció fue “Albión Rosarino”, un club que tuvo corta vida y que había sido fundado en 1904 por empleados del Banco Español. Jugaban en Mendoza y Vera Mujica y se los denominaba “los atorrantes con galera”.
Fuentes de información consultadas:
* "Anales del fútbol rosarino", de Cipriano Roldán.
* "Rosario, fútbol y recuerdos", de Oscar Armando Ongay.
* Libros de Actas de la Asociación Rosarina de Fútbol.
* Archivo de diarios locales, Hemeroteca de la Biblioteca Argentina "Dr. Juan Alvarez".

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