23 dic. 2015

Cruzar la grieta.

Las diferencias en las formas de pensar nunca deben empañar los afectos. El NOSOTROS  tiene que ser más fuerte que el TU/YO. No pueden interferir en las relaciones que tienen que ser mantenidas con respeto y alteridad.  El otro no tiene la culpa de los que nos pasa y de lo que hacemos con lo que nos pasa. La exaltación que puede haber en un partido de fútbol no se puede trasladar a una mesa donde están los afectos. Las diferencias de elección política, tampoco. Tenemos que volver al respeto por las diferencias. Más que cruzar, saltemos la grieta y empecemos a construir un futuro para todos. Sumemos.

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