25 ago. 2015

Tucumán; el día del naranjazo.



Sólo en los niños está la naturaleza de ser dependientes, pero esa naturaleza de la dependencia no dura para siempre. La dependencia  va transformándose en independencia, al mismo ritmo que las frutas caen del árbol cuando están listas. Eso sería lo que corresponde en una sociedad que le da cabida al joven que sale a la vida, porque solamente la independencia económica es la que marca el fin de la adolescencia. Sin embargo la política  ha mantenido a millones de argentinos en una dependencia marcada por el paternalismo del Estado. Ojalá que sea nuevamente Tucumán el que establezca ese grito de Independencia que nos hace falta. El fin del gobierno de gente enquistada en el poder por maniobras dolosas y la dádiva para mantenerlos atrapados en la dependencia.
Un pueblo defendiéndose con naranjas (literalmente) contra las balas de la represión de una manifestación pacífica por el posible fraude en las elecciones del domingo, es el pueblo valiente de Tucumán que encontró Belgrano.

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