17 may. 2015

Las lecciones de la vida.

Y no podés poner excusas de que estás distraído. Qué no lo aprendiste porque estabas muy ocupado siguiendo tu vida, con sus trabas, engorros, complicaciones. Una y otra vez te repite la lección hasta que la aprendas. Y si no la aprendés, la volvés a encontrar donde ya no quisieras verla. Se convierte en una condena.
Como dice Galeano;
Siento mucho miedo de que la vida se me caiga en alguna distracción” .
Es cuestión de prestar atención. A las viejas estructuras de comportamiento erróneas hay que ponerles correctores antes de que no te dejen avanzar en el camino de la felicidad.

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