8 may. 2015

La desnutrición tiene solución.

Se está fabricando un sobre, un saquito, que contiene una especie de papilla infantil, una crema de cacahuete altamente energética (cada ración equivale a 500 kilocalorías) con todos los nutrientes y minerales que el cuerpo de un niño menor de cinco años necesita. Un alimento terapéutico listo para su uso, que tiene muchas ventajas que las opciones que se usaban antes -leches enriquecidas, fundamentalmente- no ofrecían. La primera, es que se abre y se come: no necesita cocinarse, tampoco necesita agua para mezclarse, algo siempre especialmente delicado en lugares en los que el agua no ofrece las condiciones de salubridad necesarias, lo que incrementa el riesgo de diarreas.
Además, es una comida que se mantiene en buen estado durante mucho tiempo: sin abrir tiene una caducidad de dos años y, una vez abierto, se conserva bien sin heladera. Su sabor es agradable. 
Pero sobre todas estas ventajas, el verdadero motivo de por qué este producto ha supuesto un antes y un después en la forma de tratar la desnutrición: este alimento terapéutico hace posible que los niños puedan tratarse en casa y seguir allí su tratamiento, que no es otro que comer dos o tres sobres al día -depende del caso- durante aproximadamente un mes.
"Salva vidas pero no resuelve  el hambre. Es un chute de recuperación rápida con el que un niño pasa de una situación crónica a una grave, pero el problema de la malnutrición, la situación de fondo, sigue estando ahí", cuenta un especialista.
Porque la desnutrición no es algo que de pronto sencillamente aparezca, sino que se origina cuando hay personas que no cuentan con un buen acceso a la salud, al agua y al saneamiento, o a una alimentación de calidad durante los dos primeros años de vida, que son los más importantes en el desarrollo de una persona. "El problema puede venir incluso de cuando la mujer está embarazada", apunta otro.
Problemas de patente, problemas de precio, en cualquier caso, lo que es evidente es que, aunque no sirva para acabar con el problema del hambre,  productos como éste suponen un avance histórico a un problema que ya debería ser historia. Innovaciones que, aunque pasen desapercibidas, salvan vidas.

Ya vimos un alimento integral como la quinoa que podría ser desarrollada en nuestro país
Uno de los alimentos más completos:
Fuente: Uno de los alimentos más completos
Vimos a jóvenes universitarios jujeños trabajando en un proyecto:
Crece donde nada crece:
Fuente: utopiasargentinas
Sobran políticos y faltan políticas:
Fuente: sobran políticos y faltan políticas
Y decíamos: Tenemos el clima, tenemos la altura, tenemos las tierras y tenemos el producto, puede ser que haya chicos con hambre o desnutridos en Argentina pudiendo producir un alimento tan completo?.

De las Universidades tienen que salir proyectos de investigación  y el Estado de esto se tiene que ocupar, no las ONGs. (sin dejar de valorar el esfuerzo que hacen, qué se entienda bien!!). En vez de dinero el Gobierno tiene que dar las soluciones.

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