17 abr. 2015

Don Emilio, en Tolhuin, uno de los hacedores de nuestro país.

En 1995 realizando un viaje en Tierra del Fuego, entre Río Grande y Ushuaia, conocimos un lugar que me impactó. Un pueblito de no más de 500 habitantes cuyo único atractivo era una panadería. Un solo lugar rodeado de autos estacionados y el resto del pueblo vacío. No sé si tenían farmacia.  Unas cincuenta personas esperando ser atendidas y  que salieran las planchas calientes del horno de distinto tipo de delicias (con pastelera algunas, calentitas). No se podía creer cuál era la magia, que había realizado su creador, para tener ese resultado. Me encuentro con su página de la Panadería la Unión donde Emilio Saez nos cuenta cómo lo hizo:

Cuando llegué a Ushuaia en 1984, tenía la dirección de un amigo de un amigo,  cerca de allí había una panadería chiquita y le pedí si me podían guardar el equipaje mientras buscaba la dirección. De echo la encontré ahí nomás.
Cuando fui a retirar las valijas me puse a conversar con el dueño que se llamaba Carlos Gómez y me hice amigo de él. Como al otro día yo ya había conseguido trabajo en la empresa de construcción "Blanco", los fines de semana me iba a trabajar a la panadería. En esa panadería fue donde aprendí a elaborar algunas cosas.

Como a los 4 meses desde Ushuaia me invitan a conocer Río Grande en un Peugeot 504 (el primero que llegó a la isla). En el camino pasamos por aquí, por Tolhuin, donde habitaban menos de 200 personas. Pero realmente para aquellos que nos gusta la naturaleza, esto era impactante, una maravilla.
En ese instante sentí que éste era el lugar en mi vida y en el mundo. Y me pregunté... ¿qué es lo que hace falta aquí? Una panadería me dije. De hecho abrir una panadería no se justificaba por el bajo número de personas que habitaban el lugar, pero bueno, ya estaba decidido. Y así empecé a amasar, casi sin nada. Solo con dos bolsas de harina prestadas. Y la ayuda de mi esposa Cora. A los 2 años de abrir llegó mi padre de España, Antonio Saez. El sí era panadero. Ese fue el gran apoyo que recibí.
Así estuve 4 años donde no nos quebrábamos porque no tenías con qué, y comíamos en una casilla de un amigo donde se guardaban todas las mercaderías.
Esos tiempos fueron muy duros, pero divertidos.
Hasta que un día nos empezó a comprar pan la Hostería Kaiken ubicada en la cabecera del Lago Fagnano. Eso nos ayudó mucho. De ahí en adelante fue un progresar continuo a cámara lenta. Y a medida que el pueblo fue creciendo y asfaltaron la ruta, "La Unión" fue consolidándose.
De ahí pasamos en muy poco tiempo a recibir un fin de semana alrededor de 5 mil personas.(les aseguro que no exagera, lo vi con mis ojos)
Eso nos tuvo locos porque era un desafío tremendo afrontar esa cantidad de demanda.
Esos fueron años de gloria, fue de pasar de un triste panadero (por así decirlo) a un empresario por las determinaciones que se tomaban. Pero pudimos salir adelante.

Los invito a ver la página, donde tiene una cámara (webcam) prendida permanente en el interior y una en el exterior (donde se puede ver el anochecer) y un rincón dedicado a Favaloro. Ni decirles la parte dedicada a visitas donde se habla tan bien de Don Emilio. Este es uno de los hacedores de nuestro país. Trabajo y valores. Todo un ejemplo.

http://www.panaderialaunion.com/index.php?s=W082135faeswijnk0acbt3q$&l=es

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