4 abr. 2015

1881 Nace Mateo Bozz en Rosario

Poderoso Rosario, tu fortuna
Es obra de tu mente y de tu brazo.
Tú meciste mi cuna,
Me llenaste de asombro y acedías,
Con la primera luna,
Y en tu abierto regazo
Con buenas sales sazoné mis días,
Admiro tu progreso, tu arrogancia,
Tu civismo, tu ardor, tus energías:
Pero mi amor es sólo la fragancia
De recuerdos de infancia.

Mateo Bozz (1881- 1943)
Poema final en “La ciudad cambió de voz”


Mateo Booz, seudónimo de Miguel Angel Correa, santafesino nacido en Rosario el 7 de agosto de 1881 y fallecido en la capital de su provincia el 16 de mayo de 1943.
 Dedicado al periodismo como medio de vida. Desempeñó varias funciones públicas:
Director del Archivo de los Tribunales de Santa Fe.
Director de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Provincia.
Presidente del Consejo General de Educación…

Su obra: una biografía, tres novelas cortas: El agua de tu cisterna (1919), La reparación (1920) y La edad de los novios (1941); cinco novelas:  La tierra del agua y el sol (1926), La vuelta de Zamba (1927), El tropel (1932), La ciudad cambió de voz (1938)  y La mariposa quemada (1938).  y dos poemarios: Nicolás Avellaneda (1936) y Aquella Noche de Corpus (1942), la elevación de categoría se cimenta y se vale de un solo compendio, de 1934, titulado: Santa Fé, mi país. El libro se divide en cuatro capítulos dedicados a "Las ciudades", "Campos y selvas", "Los pueblos" y "Las Islas": en total, contando la "Dedicatoria y semblanza", hacen dieciocho cuentos y relatos inspirados por su paisaje y el entramado urbano y humano.
Publicó más de doscientos cuentos en revistas: Caras y Caretas; el Hogar, Mundo Argentino; Leoplán, Estampa y en los diarios “La Nación” de Buenos Aires y “El Litoral” de Santa Fe de la Vera Cruz.
El  cuentista posee la capacidad innegable de penetrar y describir psicologías,  rasgos muy importantes para conocer la forma de pensar santafesina, que como él mismo dice, su país.
"La sinecura de don Cristino", "El cambarangá","País de infieles", "Los inundados" y "Pasó el príncipe" son cuentos perfectos en los que cuaja reconocible el estilo de un auténtico creador.

Les dejo un fragmento de "Los inundados", uno de sus cuentos, donde describe cómo nacen los problemas que, desde nuestra mirada actual, podemos catalogar como endémicos:

—Che, todo esto está muy lindo; pero recordá que no disponemos de un centavo para parar las ollas. Debés irte por ahí, en seguida, a trabajar y hacerte de unos pesos.
— ¡Somos inundados! —replicó don Dolorcito, engallando la cabeza.
Doña Óptima no entendió la salida de su esposo hasta que llegaron unos caballeros de la Comisión Popular Pro Inundados, precedidos de unas camionetas con ropas de abrigo y municiones de boca. En el vagón de los Gaitán descargaron abundantes alimentos, mientras don Dolorcito escogía para él y los suyos calcetines, camisetas, tricotas que los defenderían del frío de varios inviernos.
Y comenzó para la familia uno de los períodos de holgura más completos que hubieran conocido. No faltaban en el furgón subsistencias ni géneros para asegurar la bienandanza de los moradores. Los poderes públicos y el alto comercio, sensibles a tanto infortunio, procuraban mostrarse generosos con los pobres inundados. Los periodistas cooperaban a la formación de ese general estado de ánimo, disertando sobre los estragos del flagelo y las obligaciones propias de la solidaridad humana.
Después de describir los caminos que recorren hasta volver a su rancho termina el cuento:
Don Dolorcito y doña Óptima, reintegrados a su existencia ordinaria, añoran aquellos días fantásticos y consideran las probabilidades de alguna otra creciente de los ríos.
(No todos en el cuento tienen esta conducta. El personaje es un aprovechador de la circunstancia para especular con su infortunio)
Pueden leer todo el cuento en:
http://bajolaslilas.blogspot.com.ar/2010/02/los-inundados.html

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