14 mar. 2015

1904-1964 Palacio Pinasco de Rosario

El Palacio Pinasco, un edificio que fue destruido con 60 años de historia.Y no fue el único.
Boulevar Oroño comenzó a lucir sus primeras mansiones sobre finales del siglo XIX y principios de XX. La mayoría de ellas levantadas por familias tradicionales y hacendados de la región que buscaban un espacio exclusivo en la ciudad. De este modo, se convirtió con el tiempo en una de las calles más ricas arquitectónicamente, a la que se sumaron también petit hoteles y diseños modernos ya entrados los años 30. Pero en la década del 60 los rosarinos comenzaron a ver cómo eran demolidos edificios de inconmensurable valor histórico.
Según relató la arquitecta Viviana Marini, "fue a mediados de la década del 60 y más decididamente en los años 70 que se empezaron a tirar abajo las grandes casonas. ".
La esquina de Córdoba y Oroño fue una de más afectadas por las demoliciones. Dos de las más importantes casonas de la ciudad estaban ubicadas allí y desaparecieron. Se trata de la casa que ocupaban Angela y Luis Pinasco -donde actualmente funciona el Banco Río- demolida en 1968, y la mansión conocida como Palacio Pinasco, de Santiago Pinasco, ubicada en la esquina noreste que fue demolida en enero de 1964.



Continúa la arquitecta Marini: El Palacio Pinasco "en 1904 estaba en plena construcción" y señaló que "fueron los arquitectos Italo Méliga y Juan Bosco -los mismos que diseñaron el Hotel Italia- los que levantaron esa mansión”.
Fuente: diario La Capital del 13 de marzo de 2005
Esa mansión pertenecía al por entonces ex intendente de Rosario don Santiago Pinasco, que también era dueño del edificio de la esquina de las actuales calles Urquiza y la bajada Sargento Cabral, frente a la Aduana, donde funcionaban los almacenes de su empresa desde 1907. 
Esta foto aparecida en la revista Caras y Caretas durante la visita del Presidente  Figueroa Alcorta, que fue huésped varios días en la ciudad y se alojó allí, nos deja una imagen costumbrista de la época. 
 Además, en él se efectúo la recepción al príncipe Humberto de Saboya cuando visitó Rosario.
Créanlo, se permitió que este edificio fuera demolido tan sólo 60 años después. Por su historia, por su posible utilidad, porque son obras difíciles de repetir, es una de las sinrazones de nuestra ciudad.
Otro sábado les muestro unas bellezas destruidas, por lo menos para conocerlas y apreciarlas en su pérdida.

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