31 oct. 2014

La perla es una herida cicatrizada...

La resiliencia es la capacidad de los seres vivos sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas.

Dicen que una ostra que no ha sido herida no puede producir perlas.
Las perlas son producto del dolor, el resultado de la entrada de una sustancia extraña e indeseable al interior de la ostra, como un parásito o un grano de arena.
En la parte interna de la ostra se encuentra una sustancia lustrosa llamada nácar.
Cuando un grano de arena penetra en la ostra, las células de nácar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con capas y capas y más capas de nácar para proteger el cuerpo indefenso de la ostra. Como resultado, se va formando una hermosa perla.
En la vida real, se suelen ver personas como “ostras vacías”, no porque no hayan sido heridas, sino porque no han sabido perdonar, comprender y transformar el dolor en amor.
Vale la pena enfrentar las heridas y ponerles mucho, mucho, mucho nácar encima para convertir el dolor en perla. No nos viene por naturaleza, es algo que tenemos que aprender y ayudar a elaborar y convertirlas en hermosas cicatrices que indican que nos pudimos sobreponer.

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