27 dic. 2013

Ponerle un nombre al llanto...



Transcribo parte del documental sobre Educación Emocional:
No es pienso, luego existo. Es siento, luego existo. Lo que queremos es que los niños sean felices, que sean buenas personas. Qué estén bien con ellos mismos y que estén bien con la gente que los rodean.
Y así explica: cuando me pongo nerviosa o me enoje con alguien diré: STOP!!. Respiraré. Pensaré cómo me siento, pensaré por qué me siento así y buscaré una solución.
Al niño se le pregunta: cómo te sientes?. Por qué te sientes así?. Y se agrega: Cómo podemos ayudarte?. Eso es educación emocional: intentar ponerle un nombre a la emoción que tengo, compartirla y además entre todos estamos buscando una solución que nos ayude.
Cuando se está rabiosa aprende que no se puede hacer siempre lo que  pasa por la cabeza. Porque todas las cosas que pasan por la cabeza cuando se está enojada no es bueno para él ni para el resto de los compañeros. Y es así cómo le explican cómo se pueden auto-regular.
Cuando trabajas con personas cómo no te vas a preocupar del alumno que llega triste?. Es que es más importante que le preguntes: Qué te ha pasado? . Quieres hablar?, que explicar ese día la lección de historia. Porque ese día la lección de historia no servirá de nada.
Si llora, llora por algo. Ponerle un nombre al llanto.
Saber qué te agrada, qué te apasiona, para qué eres bueno. Porque evidentemente somos buenos para muchas cosas pero especialmente para algunas. Pués descúbrelas!!!
Y los adultos que no estamos acostumbrados a este trabajo de las emociones, tenemos que deseducarnos muchas cosas, porque nos han enseñado que las emociones se reprimen, los hombres no lloran, según qué cosas no se deben decir.
Son herramientas para ser felices en esta vida...

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