21 nov. 2013

Pongamos los problemas en un pizarrón.

Una vez me dijeron: una cosa es jugar al ajedrez que ver el juego desde afuera. Y es cierto, hasta los grandes maestros de ajedrez de todos los tiempos tenían a quienes los ayudaban a ver las jugadas.
A veces estamos tan metidos en la vida y en el problema, que nos es difícil discriminar lo que nos pasa. Poner el problema en un pizarrón es buscarle la solución. Si uno no enuncia un problema, da vueltas alrededor de él sin poder sacar lo importante de lo accesorio. Las voces que perturban. Las interferencias. Suele haber mucho ruido que no nos deja encontrar en nuestro interior lo que realmente queremos. Antes de padecer un problema in eternum, capaz que una vueltita por un psicólogo antes de tener el nido vacío y sin llegar al síndrome de los huevos llenos, valga la pena.

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