21 oct. 2013

El kirchnerismo y la destrucción de la oposición.

 Un sistema de guerra de guerrillas,  con nuevas estrategias disolventes, logró convertirnos en una sociedad anárquica para que no sigamos a nuevos líderes.
 Las mismas marchas fueron fogoneadas por ellos mismos, para que se realicen las catarsis sin líderes visibles. Era una voluntad del pueblo la de expresarse contra lo que ve que le hace mal, pero haciéndole creer al pueblo que era mejor sin líderes, descentrando a los que  podrían serlo,  confunde y lleva al pueblo a caer en las mismas trampas. La oposición no puede encarnar nada sin tener un pueblo que la siga.
Y fíjense cómo borran al posible líder oponente que colocan al opositor en algo virtual, un medio. Como un medio nunca podrá gobernar es en esa confrontación como nos han mantenido todos estos años. Eran los a favor de los Kirchner vs. los a favor de Clarín. De quién?. No, de qué?. Un medio. No nadie.
Toda posibilidad de oposición real fue cooptada, fundamentalmente sacándoles al que apoyaba al líder. Esa pieza fundamental que es el segundo. Dentro de la oposición nadie puede confiar en nadie. Así la destruyeron, así la seguirán destruyendo. Son formas guerrilleras de atacar al que llaman enemigo.
Y conociendo al opositor y sabiendo sus debilidades, al que tenía miedo le daba tranquilidad, hasta que se les ocurriera sacarles la alfombra y hacerlos caer. Al que quería codearse con el poder, los sentaban en primera fila y los complicaban en sus negocios mientras les sirviera y ahí les destapaban la olla y los corrían. A los que querían la expropiación de las empresas les permitían los bloqueos a los lugares de trabajos creándoles la fantasía de poder, hasta que los bajaban de un hondazo. A los que no entraban en su sistema les cambiaban el mercado para que su producto dejara de tener vigencia. O como dijeron sobre los que estaban mal con las economías regionales, avísame cuando venden que tengo compradores. No se puede vivir en un país en constante zozobra porque no querés entrar en su manipulación.
Instalan un discurso, un relato, de tal manera que un opositor no puede ofrecer otra alternativa sin caer en el descrédito. Lo mismo pasaba en tiempos de Menem. Tienen que ofrecer más de lo mismo con variantes que los dejan ver como inútiles.
 Y disculpen pero el silencio y quietud actual, no es más que calma chicha. Nos están esperando para después de las elecciones. Como en el 2011. Ya se entretuvieron con la farsa de las elecciones?. Bueno, ahora venimos nosotros...Nos dirán.. Los resultados de las elecciones, bien gracias.

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