6 jun. 2013

No colgués tus zapatillas de ballet...

 
"Una joven había tomado clases de ballet durante toda su infancia, y había llegado el momento en que se sentía lista para convertir su afición en profesión. Deseaba llegar a ser una primera bailarina y quería comprobar si poseía las cualidades necesarias, de manera que, cuando llego a su ciudad, una gran compañía de danza fue al teatro y hablo con el director.
"Quisiera llegar a ser una gran bailarina", le dijo, "pero no sé si tengo el talento necesario o que me hace falta para conseguirlo".
"Hazme una demostración", le dijo el director. Pero apenas había bailado unos segundos, la interrumpió moviendo su cabeza en señal de desaprobación. "No, usted no tiene las condiciones necesarias", le dijo....
La joven llegó a su casa con el corazón desgarrado, arrojó las zapatillas de baile en lo más profundo de un armario y no volvió a calzarlas nunca más. Se casó, tuvo hijos y cuando estos fueron un poco mayores, empezó a trabajar como cajera en un supermercado.
 Años después asistió a una función de ballet y a la salida se topó con el viejo director, ella lo saludó y le recordó la charla que habían tenido años atrás. Le mostró fotografías de sus hijos y le comentó de su trabajo en el supermercado, pero al final, antes de despedirse, le preguntó "¿Cómo pudo usted saber tan rápido que yo no tenía condiciones de bailarina?"
 "¡Ahhh!, apenas la mire cuando usted bailo delante de mí, simplemente le dije lo que le digo a todas" le contestó.
 "Pero eso es imperdonable" exclamó ella, "¡Usted arruino mi vida, pude haber llegado a ser primera bailarina!,... "no lo creo..." dijo el viejo maestro. "Si hubieras tenido las dotes necesarias y una verdadera vocación para bailar, no habrías prestado ninguna atención a mis comentarios".
 Querido amigo/a, también debes saber esto, el camino que te conduce a tus sueños esta pavimentado de situaciones, comentarios, y personas que trataran de impedir tu avance."
Por Dante Gebel
Gabriela Sabatini era descalificada por su hermano y su padre que no querían jugar con ella. Tomó su raqueta, se fue al frontón, dominó la técnica y se convirtió en una tenista internacional de primera línea. Tiene razón el texto. Gracias María Victoria...

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