8 may. 2013

Régimen imperativo de lo imaginario.

Vivimos en un régimen imperativo de lo imaginario. Una revolución imaginaria que lleva a una involución, tratando de destruir a los que tratan de huir de ese régimen imaginario.
Un telón para cubrir todo lo que se hace. Saqueos a granel desde el pináculo del poder.
Épica y  elogio del fanatismo no se saben bien a qué. "Deben estar las cosas bien". "Se venden autos". "Las rotiserías están llenas", "El campo funciona".
El INDEC, es la mentira primordial y a partir de ahí se descalifica al que no está de acuerdo.Un fascismo mágico. Un sistema propagandístico armado en sus mínimos detalles. Es letal. (fuente Wiñazki Miguel entrevista radial).
          
   Unos brasileros que temen ver un Brasil bolivariano describen a los gobiernos argentinos, venezolanos y bolivianos unificados en cuidar cotidianamente de limitar la libertad individual, censurar o punir a la prensa libre, amenazar o crear problemas al funcionamiento de la Justicia y centralizar toda la actividad política. El monopolio de los bienes y el no esconder el deseo de mantener el poder para siempre. O las instituciones sirven al Gobierno o será preciso controlarlas.  Agregan Daniel Pereira y Robbon Bonin (en el artículo de la revista Veja en su última edición bajo el título: A República bolivariana do Brasil):Sería cómico, si no fuese trágico, que el caudillismo sobreviviera en pleno siglo XXI en un rincón sufrido del mundo llamado América Latina.
Brasil se enfrenta a la primera medida que les hace vislumbrar su entrada a este mundo de ficción atacando a su Constitución y la independencia entre los poderes. Nosotros estamos al cierre de todas las libertades.
Se supondría que tendríamos partidos entusiastas de una democracia, con instituciones fuertes, con libertad y una Congreso capaz de fiscalizar al gobernante de turno y dialogar con él en condiciones de igualdad. Se valieron de esos pilares republicanos para conquistar a los electores dejando en duda en qué consistía el MODELO al que se referían elípticamente. La democracia, antes una inspiración, se volvió un estorbo.
Nadie sabe adónde vamos,  sí de donde venimos. Para ver la realidad es necesario ver en qué lugar estamos parados. Quién puede tener el poder necesario para dejar actuar a estos caudillos que nacen de un golpe militar en Venezuela donde los militares de mayor rango ocupan más del 80% de las gobernaciones. Quién quiere una América Latina unida por gobiernos totalitarios que responden quién sabe a qué intereses, que no son los nuestros?. Sin democracia perdemos el poder sobre nuestras propias vidas.



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