5 abr. 2013

Cuando el lobby ciudadano hace falta

Es necesario, como ciudadanos, aprender a hacer lobby y  proponer medidas legislativas, que sirvan para contrarrestar la influencia de los que detentan el poder en el diseño de políticas y leyes . Es lo único que nos queda después de haber votado. Individualmente no podemos, no tenemos peso político para hacerlo.
Casualmente conversaba con una docente sobre el tema que se ven obligadas a firmar la asistencia perfecta de alumnos que no han asistido a clases, porque de no hacerlo los padres pierden los planes y eso puede dar lugar a represalias o porque si no les firman la asistencia, esa familia NO COME. Y eso todos los meses. Los chicos vienen los últimos días y requieren el comprobante para que los padres cobren el plan. La buena intención que pueda tener el plan, de la contraprestación  al plan  por la asistencia de sus hijos a clase, está desvirtuada porque los controles que se realizan son violados por temor o por tener una responsabilidad mayor a la que tendrían que tener. Está en manos de un docente individualmente. Ellos no le ven salida. A mi manera de ver, el tema debía ser tratado en el sindicato y planteado como problema en forma grupal, logrando de esa manera una ley que estableciera que no fueran ellas las  que tuvieran que firmar esos certificados.
Otra forma de hacer lobby es la denuncia a través de cartas enviadas a los medios o publicaciones en los medios que actualmente utilizan Internet.
Hacer lobby ciudadano no es una conducta reprochable – aunque el nombre tenga connotaciones peyorativas- pues bien regulado, el lobby es necesario como medio de hacer llegar a los políticos los intereses y los problemas de la sociedad que administran, de una forma directa y eficaz.

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