15 dic. 2012

1873 Rosario, primer servicio de tranvías


El tranvía o tramway fue el primer intento de establecer un servicio público de transporte en la ciudad de Rosario,  que modificaría costumbres y usos de transporte en la ciudad a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Rosario fue la tercera ciudad de Argentina en contar con un servicio de tranvías, luego de Buenos Aires y La Plata.

“La inauguración del primer servicio de tranvías, bajo la denominación de Compañía Anónima Tramways del Rosario, en noviembre de 1873, fue un verdadero acontecimiento para los rosarinos: «Un numeroso gentío y carruajes ocupados por señoras cubría desde temprano la Plaza General López, sitio señalado para la partida de los tramways. A las 10… aparecieron los coches empavesados con banderas argentinas y uruguayas  (algo para averiguar, no les parece?), y entre ellos, el Imperial conduciendo una banda de música que ejecutaba piezas alegres. Los asientos totalmente ocupados, como así los balcones de las casas llenos de personas ávidas de presenciar el paso del primer tramway…Al llegar a los puntos terminales, eran muchos los paseantes que se resistían a descender, prefiriendo abonar un nuevo pasaje y continuar sentados…se hizo necesario desalojarlos por la fuerza… Por otro lado, los pasajeros del Imperial que iban en la parte superior, tomaron como baluarte de travesuras su ubicación, lanzando gritos infernales…» Wladimir Mikielevich:«El ‘Tramway’», en Revista de Historia de Rosario, Nº 10,diciembre de 1965.
       El ruidoso transporte era arrastrado por una yunta de caballos guiada por el conductor o cochero, con un acompañante, el mayoral, y ayudados en las zonas de cuesta por el cuarteador. El servicio era bastante anárquico y las críticas abundaban. El periódico El Municipio de Deolindo Muñoz, en esa época escribe: "Los caballos que tiran de los carruajes no son caballos, son sombras casi incorpóreas, especies de arenques secos, descuajeringados, cansados del trabajo y más dispuestos a tenderse cómodamente sobre las agudas piedras de las calles que de tirar del coche, que no pocas veces necesita del auxilio de los changadores de las esquinas para seguir su camino..."

No me digan que la historia no tiene ese encanto que gratifica revivirla...

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