8 oct. 2012

América: la aridez de un desierto no fértil

Una vez la historia nos dio la oportunidad de convertir un desierto fértil en un vergel y de darle a los pueblos que vinieran a estas tierras la calidez de unir lenguas diferentes, religiones diferentes, ideologías políticas diferentes, e intentar formar una raza nueva, que contuviera a todas. Hoy América cayó en manos de los que saben sacar lo peor de su gente, sus debilidades, sus traiciones, sus odios, sus dividisiones, sus violencias, sus miedos, sus vicios. Y  América está presa de sí misma. Tiene que empezar de nuevo aunque tenga petróleo, tenga soja, tenga minerales, tenga ganado. Le falta convertir en un vergel sus relaciones humanas. Capaz que a lo que veamos como un desierto,  tengamos que encontrarle su fertilidad...El inmigrante lo vio en su suelo, ahora tendremos que verlo nosotros en su gente. Y si es necesario, con nuestras manos, sembrar un cultura constructiva, que nos incluya a todos en paz.

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