12 may. 2012

1901 Rosario la “Barcelona argentina”.

A Rosario se la llamó la "Chicago argentina" por temas relacionados a la mafia. Pero también se le dijo la "Barcelona argentina" un nombre que da lugar a confusión.
La llegada continua de obreros europeos, muchos de ellos expulsados por cuestiones ideológicas de sus países de origen y habituados a la lucha gremial y revolucionaria, dotó a la clase trabajadora local de dirigentes anarquistas que aportaron nuevas formas de lucha social.
El anarquismo se desarrolló en las principales ciudades como Buenos Aires, La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca y Rosario, aunque sólo en esta última adquirió “un desarrollo autónomo y plural”. A principios del siglo XX se estableció, socialmente, como una de las principales alternativas revolucionarias y sindicales. Esto se advierte tanto en la amplia aceptación entre sectores de clase media, especialmente jóvenes intelectuales, como en la actuación creciente dentro las sociedades obreras.
En 1901 un disparo a quemarropa de un policía produjo la muerte del trabajador austriaco Cosme Budislavich, quien se convirtió en la primera víctima del movimiento obrero argentino. El sangriento episodio, ocurrido en el contexto de un reclamo gremial, derivó en la declaración de una huelga general y en multitudinarias manifestaciones de protesta.Durante el transcurso de estos hechos, la ciudad fue bautizada como “la Barcelona argentina”. El calificativo, puesto por dirigentes socialistas porteños, hacía alusión al alto grado de movilización de la clase obrera local y al predominio que en ellas tenían las ideas anarquistas. Estas circunstancias conformaron una experiencia de anarquismo urbano, cuya importancia sólo es comparable con la desarrollada en la ciudad española.
http://www.museodelaciudad.org.ar/exhibiciones-ciudad-libertaria.hml

Una protesta anarquista de los panaderos:
Cuenta la historia argentina que en 1888 la Sociedad de Resistencia Cosmopolita de Obreros Panaderos imbuidos por los ideales anarquistas, realizó la primera huelga de protesta. Durante los 10 días que duró la huelga, los panaderos transformaron las masas crudas de factura en formas de “cañoncitos” como respuesta al ejército, de “vigilantes” que emulan a la figura policíaca y los controversiales "sacramentos", "bolas de fraile" y "suspiros de monja" como cachetazos hacia la Iglesia.
http://www.viagourmet.com/noticias/gourmet/facturas-la-burla-sindicalista.html
Ahora puede causar gracia pero en esos tiempos resultaban fuertemente insultantes y revolucionarios. Una verdadera blasfemia…Un sarcasmo sedicioso popular…

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