20 ene. 2012

La tecnología que produce discapacidades...


A la entrada de algunos restaurantes europeos, les decomisan a los clientes sus teléfonos celulares procurando recobrar el placer de comer, beber y conversar sin que los "ringtones" interrumpan o que los comensales den vueltas como gatos, entre las mesas, mientras hablan a gritos con sus celulares. Es para pensar, ya que sostener una conversación de corrido, larga y profunda, bebiendo café o chocolate, sin que el interlocutor te deje con la palabra en la boca, porque suena su celular reconforta a todos.
En ocasiones hay reuniones de trabajo, que se disuelven porque tres de las cinco personas que están en la mesa atienden sus llamadas urgentes por celular. Un caos espantoso de conversaciones al mismo tiempo. Es como si los que están cerca no importaran; sólo importan los que llaman.
Antes, la gente solía buscar un rincón para hablar. Ahora todo el mundo grita por su móvil, desde el lugar mismo en que se encuentra.
La batalla, por ejemplo, contra los conductores que manejan con una mano, mientras con la otra se concentran en contestar el celular, parece perdida.
La velocidad, el don de la ubicuidad que produce y por supuesto, la integración que ha propiciado para muchos sectores antes al margen de la telefonía son ventajas. Pero mientras más nos comunicamos en la distancia, menos nos hablamos cuando estamos cerca.El celular más que un instrumento, parece una extensión del cuerpo.
Pero de todos, los Blackberry y IPhone merecen capítulo aparte. La escena suele repetirse. El Blackberry o IPhone en el escritorio. Un pitido que anuncia la llegada de un mensaje, y el personaje se lanza sobre el teléfono. Casi nunca pueden abstenerse de contestar de inmediato. Teclea un rato, masajea la bolita, y sonríe; luego dice: "¿En qué íbamos?". Pero ya la conversación se ha ido al traste.
Es la tiranía de lo instantáneo, de lo simultáneo, de lo disperso, de la sobredosis de información y de la conexión con un mundo virtual que terminará acabando con el otrora delicioso placer de conversar con el otro, frente a frente.
Cuidemos nuestro corazón, cuidando los afectos...

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